La propuesta de consumir frutas cobra cada vez más vigencia: entre las razones están el cambio climático y la tendencia a una vida más saludable.
El 1 de julio es un día especial en el calendario mundial: el Día Internacional de la Fruta. Esta celebración, establecida en 2007, tiene como objetivo principal resaltar la importancia de sumarla a la dieta para promover una vida más saludable y nutritiva.
A lo largo de los años, esta fecha ha ganado relevancia en todo el mundo, convirtiéndose en una oportunidad para reflexionar sobre nuestros hábitos alimenticios y fomentar un cambio hacia una dieta más balanceada y sostenible.
La iniciativa detrás del Día Internacional de la Fruta surgió durante una fiesta organizada por antiguos alumnos de trabajo social de la Universidad de Ciencias Aplicadas Alice Salomon, en Berlín. En un esfuerzo por abordar temas sociales fundamentales, como la salud y la nutrición, se propuso la idea de compartir una comida centrada en frutas y verduras.
Aquel 1 de julio de 2007, en el Mauerpark de Berlín, se llevó a cabo el primer Día Internacional de la Fruta, donde más de cuatrocientos invitados compartieron pasteles de frutas y bocados frescos, marcando el inicio de una tradición que perdura hasta hoy.
Desde entonces, este día se ha convertido en una plataforma para promover el consumo de frutas como parte de una dieta equilibrada.

Sabor y salud
Las frutas no solo son deliciosas sino que también son fuente vital de nutrientes esenciales, como vitaminas, minerales y fibra.
La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir al menos cinco porciones de frutas y verduras al día, lo que equivale a unos 400 gramos, para mantener una dieta saludable y prevenir enfermedades crónicas.
Tal es así que, el consumo de frutas también tiene un impacto positivo en el medio ambiente. Las frutas son una parte fundamental de la biodiversidad agrícola, contribuyendo a la variedad genética de las plantas cultivadas y promoviendo la sostenibilidad de los ecosistemas agrícolas.
Al elegir frutas locales y de temporada, podemos apoyar a los agricultores locales y reducir nuestra huella de carbono al minimizar la necesidad de transporte y almacenamiento a larga distancia.

Lema y propósito
Cada año, el Día Internacional de la Fruta elige un lema y una fruta para destacar aún más la importancia de este alimento.
En 2022, el lema fue «Paz Fructífera» y la fruta seleccionada fue la mora. Estos temas reflejan la diversidad y la riqueza cultural de las frutas, así como su capacidad para unir a las personas en torno a un objetivo común: promover la salud y el bienestar para todos.
Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas anunció el año 2021, en plena pandemia, como el Año Internacional de las Frutas y Verduras, para promover el consumo de frutas y verduras, así como generar conciencia acerca de sus beneficios nutricionales y para la salud.
El credo permanente de este día internacional es «fruta para la paz».
En definitiva, cada Día Internacional de la Fruta se presenta como la oportunidad de celebrar pero también reflexionar sobre nuestra relación con la comida y el medio ambiente. Al consumir frutas frescas y locales, no solo estamos mejorando nuestra salud, sino también apoyando la sostenibilidad y la diversidad en la agricultura.
Sin distinción, las frutas aportan una gran cantidad de vitaminas necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. La A, la B y la C son un buen ejemplo de ello.
Es muy importante la cantidad y variedad de minerales que nos proporcionan. Entre ellos se encuentran el calcio, el magnesio, el hierro o el potasio, además de ser una gran fuente de fibra, lo que nos ayuda a nuestro proceso digestivo.
Además, se trata de un alimento altamente diurético por la enorme cantidad de agua de la que están formadas sus variedades.

Frutas y gastronomía
Como adicional a todos los aportes que las frutas dan a la salud y a nuestra nutrición, son piezas fundamentales, tanto ellas como las verduras, en la gastronomía.
En la alta cocina, se valora mucho el uso de ingredientes frescos, de temporada y de alta calidad. Las frutas y verduras son elementos fundamentales en la cocina gourmet ya que aportan sabor, textura, color y aroma a los platos.
Entre las frutas más valoradas en la alta gastronomía se encuentran las fresas, los arándanos, las frambuesas, los mangos, los higos, los melocotones y los aguacates. Estas frutas se utilizan tanto en platos dulces como salados, aportando un toque de acidez, dulzura o frescura según el caso.
En cuanto a las verduras, algunas de las más imprescindibles son los tomates, los espárragos, los pimientos, los calabacines, las alcachofas, los espárragos trigueros y las berenjenas. Estas verduras pueden servir como guarnición, como base para salsas o para dar un toque de frescura y color a los platos.
Además, cada vez es más frecuente el uso de verduras y frutas en platos principales y en preparaciones más elaboradas, como el carpaccio de piña, el risotto de espárragos, el gazpacho de fresas o el tartar de aguacate.
Entre las frutas más consumidas se encuentran el tomate, los plátanos y la manzana, siendo India el mayor productor de frutas a nivel mundial.

Colores y salud
Los colores de las frutas también tienen una funcionalidad y un significado, ya que estos corresponden a las combinaciones de ciertos nutrientes y fitoquímicos, por lo que cada pigmento tiene unas propiedades específicas para la salud.
Las frutas que son de color rojo, cuidan tu salud cardiaca y son ricas en licopeno, un pigmento vegetal natural con propiedades antioxidantes, anticancerígenas y antienvejecimiento celular.
Por su parte, las que son de color amarillo pertenecen al grupo de los flavonoides y destacan por ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
En el caso de aquellas que son de la gama del color naranja, pertenecen al grupo de los carotenoides porque son ricos en vitamina A y aportan beneficios a la visión y la piel y ayudan al sistema inmune para prevenir enfermedades cardiovasculares.
Las frutas de color verde son ricas en luteína y reducen las dos enfermedades oftalmológicas más comunes de la tercera edad, que son las cataratas y la degeneración macular, además de aportar calcio a los huesos.
Las de color azul, morado y violeta presentan un alto contenido de antocianinas, que son pigmentos naturales que disminuyen el daño oxidativo causado por los radicales libres y se relacionan con la actividad anticancerígena, antiinflamatoria y antitumoral.




























