Es el rey de la gastronomía y uno de los productos con historia más rica. Celebra sus propiedades y sabor cada 7 de julio en todo el mundo.
El 7 de julio marca una celebración especial en el calendario: el Día Mundial del Cacao. Esta fecha conmemora la versatilidad y los numerosos beneficios de este superalimento tropical.
Originario del árbol de cacao, conocido científicamente como “theobroma cacao” (que puede traducirse como “la comida de los dioses”), el cacao ha sido apreciado a lo largo de la historia por su valor tanto cultural como nutricional.
Desde los tiempos antiguos, era valorado como un estimulante natural y un tónico, utilizado por civilizaciones como los mayas para rituales ceremoniales y también como medicina. La historia nos cuenta que Cristóbal Colón fue el primer europeo en probar el chocolate amargo, preparado por esos indígenas.
Desde 2010, se estableció el Día Mundial del Cacao, para destacar las propiedades y beneficios excepcionales de este alimento. La Organización Internacional de Productores de Cacao y la Academia Francesa de los Maestros Chocolateros y Confiteros respaldan esta celebración, reconociendo la importancia del cacao en la cocina y la salud.
Los países con mayor consumo de cacao y chocolate son Francia, Suiza, Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Brasil y Reino Unido.

Dioses, sacerdotes y sabor
El árbol de cacao es originario de la Amazonía, América del Sur, de donde se extendió a América Central. Los primeros rastros del cacao llegan desde Centroamérica y tienen más de 2500 años.
La palabra cacao proviene de la lengua indígena maya “cac” que significa “rojo”, por el color de su mazorca y “cau” que quiere decir “fuerza y fuego”. Los antepasados mayas creían que el árbol de cacao era un regalo del Dios Quetzalcóatl o Serpiente emplumada. Al desarrollar el comercio, usaron las semillas del cacao como moneda.
A la llegada de los españoles, hace más de 500 años, el emperador azteca Moctezuma presentó el Xocolatl a Hernán Cortés. Era una bebida hecha con agua fría y semillas de cacao tostadas y molidas. La bebida era aromática, agradable y amarga, muy apreciada como reconstituyente ya que le daba fuerza a las personas que la tomaban.
Fue este conquistador quien envió los granos de cacao y la receta al Rey Carlos V. Veinte años más tarde, los españoles cambiaron la receta añadiendo azúcar y calentando los ingredientes para mejorar el sabor.
Fue recién en 1828 cuando se inventó la prensa del cacao, instrumento fundamental para extraer la manteca de cacao. Más tarde en 1879, los suizos desarrollaron el chocolate con leche y el chocolate sólido, como lo conocemos hoy.
De este modo, surgió la industria del chocolate que fue prosperando hasta convertirlo en la mejor golosina del mundo, que ha llevado a diferentes países a fabricar chocolates en barra, confites, pasta de cacao, manteca, polvo de cacao y hasta cosméticos.
Beneficios para nuestro organismo
Antiguamente, el cacao se usaba como estimulante y tónico natural para proteger al cuerpo de ciertas enfermedades. En cambio en la civilización maya, se utilizaba el cacao para llevar a cabo rituales de iniciación, como bautismos y matrimonios.
En la actualidad, es reconocido por su impresionante perfil nutricional, rico en grasas, fibra, proteínas, hidratos de carbono, cafeína, hierro y calcio. Sus componentes bioactivos, como los polifenoles y los flavonoides, le confieren propiedades antioxidantes y numerosos beneficios para la salud, que van desde la regulación del tránsito intestinal hasta la mejora de la función cognitiva y del estado de ánimo.

Propiedades
La composición del cacao (desgrasado) es 35 % fibra, 23 % proteínas, 14 % hidratos de carbono, 22 % otros, 6 % minerales.
Entre las propiedades y beneficios del cacao para la salud, se ha registrado que contribuye a disminuir los niveles de colesterol, el estrés y la tensión arterial. También estimula las defensas y reduce el riesgo de diabetes.
Además, los nutrientes que contiene el cacao contribuyen a la renovación de tejidos y a la regulación de procesos metabólicos de las células. Su consumo regula el rendimiento y capacidad intelectual y cognitiva.
Posee un efecto estimulante debido a su composición de teobromina y provee los aminoácidos necesarios para la composición de serotonina en el organismo.
Por su parte, las semillas y hojas de cacao se utilizan en la medicina tradicional para curar dolencias y enfermedades, como asma, diarrea, parasitismo, cólicos y tos. El aceite de la semilla de cacao es utilizado para tratar heridas, erupciones, quemaduras, dolores de muelas y afecciones dérmicas.
Una planta única
El fruto del cacao tiene forma de baya alargada y ovalada, suele pesar unos 450 gramos y contiene entre 30 y 40 semillas de color marrón-rojizo, de sabor amargo y cubiertas de una pulpa blanca que resulta ser dulce y comestible.
Se cosecha dos veces al año: hacia el final de la época lluviosa y al principio del siguiente período de lluvias. Asimismo, la recolección y el procesamiento del cacao consiste en la cosecha cuando el fruto está maduro; continúa con una fermentación de 7 días, secado y finaliza cuando se tritura o muele el grano con prensas para extraer parte de la grasa y hacer chocolate.

Nutrición
Los expertos en alimentación aseguran que la mejor manera de tomar el cacao es en su forma pura, ya sea en polvo o en manteca.
Aunque es bastante amargo en esta forma, se puede incluir en la dieta combinado con otros alimentos. Por ejemplo, se puede mezclar cacao desgrasado en polvo con leche o agua calientes. También se puede usar para mezclar con frutos secos o para espolvorear en el yogurt.
Otra forma de consumir el cacao es en forma de chocolate eligiendo el que tiene al menos un 70% de cacao puro. Es muy recomendable consumir entre 1 y 2 onzas de dos a tres veces por semana.

En la literatura
Publicada en 1933, Cacao fue la segunda novela de Jorge Amado. En esa época el escritor bahiano era un joven de apenas veinte años, obsesionado con la idea de contar la vida de los trabajadores de las plantaciones de cacao del sur de Bahía, sus dificultades, sus sufrimientos, la opresión de la que eran víctimas.
La fascinación de Jorge Amado con el comunismo y su manifestación en el arte -el realismo socialista, de moda por aquel entonces- se evidencia en la pregunta que se plantea, en una nota introductoria, a propósito de su propio libro: “¿Será una novela proletaria?”. Es, además, en cierta forma, un formidable retrato del artista en su juventud. Algunos datos y escenas tienen que ver con su propia biografía. Amado, quien llegó a ser miembro de la Academia Brasileña de Letras, había nacido en la Hacienda de Auricídia, en el municipio de Itabuna, al sur del estado de Bahía, y su padre era dueño de una plantación de cacao.




























