Uno de los mejores secretos guardados por los foodies, esta isla griega poco conocida es un spot ideal para disfrutar de la gastronomía local.

Un rápido ferry de dos horas y media desde Atenas (El Pireo) te llevará a Sifnos, a diminuta isla de las Cícladas, situada entre Serifos y Milos, al oeste de Delos y Paros, conocida por haber sido habitada por humanos desde al menos el año 4000 a.C., y la cual se ha mantenido con una población de 2.777 habitantes permanente más o menos, durante las últimas tres décadas. Sin aeropuerto (a diferencia de las otras islas mencionadas), Sifnos quiere mantener un perfil bajo y exclusivo, y así ha sido, especialmente para los griegos adinerados y sus amigos conocedores.

Mi querida amiga, Argiro Barbarigou, la Martha Stewart de Grecia, me conectó con Giorgos Samoilis, un chef local y quien originalmente creó el menú en Omega-3 y ahora es dueño de Cantina y Pelícanos, probablemente los mejores restaurantes de la isla.

Cantina, un restaurante sostenible y de residuo cero ubicado en Seralia, la pequeña bahía y playa, junto a Kastro, la pequeña ciudad de 124 habitantes construída sobre una colina empinada cerca de la costa al este de Sifnos. Allí es donde Giorgos estableció su base creando auténtica cocina de la isla, como la crepe de fava de Sifnos con remolacha ahumada con algas, tomates secos, alcaparras isleñas, verdolaga y chimichurri de rúcula. Carpaccio de ternera de Sifnos con queso manouri local y pesto de apio, y pescado Scorpina, a la brasa con salsa Bourdeto, elaborada con pimientos dulces y picantes y cebolla, espesado por el colágeno de la Scorpina, son ejemplos de la ofrenda.

Su más nuevo restaurante, Pelícanos, ubicado en la playa de Faros, es un lugar para pasar a desayunar, almorzar o cenar. Aquí el libre espíritu de Giorgos puede hacer que cualquier ingrediente cante, y la magia empiece a suceder, con un chasquido de dedos. Ejemplos, el pop-up llamado «URCHIN», el cual se instaló en julio, ofreciendo un omakase de 10 platos a 20 afortunados invitados por noche.







Imagínese, pepino serpiente con un tare tare de atún con erizo; un sashimi de lubina salvaje con salsa de sake de aceitunas; un rollo de verano de medregal; un sashimi de besugo salvaje con chile Sifnian, oroshi y aceite de oliva; y un maravilloso cordero local, estilo robata, cocinado en carbón de oliva y miso de cereza.