El mundo de la degustación de vinos es fascinante. Adentrarse en él, al igual que en un buen vino, es un viaje no apto para personas ansiosas. A los sabores, aromas, texturas de un buen vino hay que darles tiempo. Quien disfruta del vino lo hace a través de su color, del reflejo de la luz en el líquido, de los matices que el aire le otorga, de su aroma. El sabor en boca es la culminación de una experiencia sensorial que involucra mucho más que el sentido del gusto. Y ese sabor se va transformando, va adquiriendo matices y sutilezas muy diversas, de acuerdo a la experiencia del paladar que lo pruebe. Un vino no es el mismo para dos personas diferentes, aunque sea servido de la misma botella. Tampoco es el mismo para una persona en distintos momentos de su vida.
Ver Sideways (o Entre copas), película dirigida por Alexander Payne y protagonizada por el gran Paul Giamatti es como degustar un buen vino. Una experiencia vital y madura, que a medida que pasan los años -si uno la mira varias veces- va ganando profundidad y matices. Esos que en una primera visión -tal vez más atolondrada por la juventud- no se percibieron.
La boda de mi mejor amigo
La historia es simple. Una mezcla de buddy movie -como se le llama al subgénero de “película de amigos”- y road movie -película de carretera- en donde un padrino de bodas aficionado a la cata de vinos se lleva al novio, una semana antes de la boda, a una recorrida por diversos lugares donde se fabrican vinos de excelencia.
Miles (tal es el nombre del padrino) es un escritor frustrado, introvertido y con algún rasgo de fobia social, que aún no ha podido superar su divorcio. Es, además y por sobre todas las cosas, un eximio conocedor de vinos. Jack, su mejor amigo y futuro novio de una boda que ocurrirá apenas una semana después del recorrido, es actor, extrovertido y parece seguir a Miles en la travesía con más intenciones de tener su “despedida de soltero” que de conocer más sobre el mundo de ese brebaje fantástico que a su amigo tanto le fascina.
Así en el vino como en la vida
A lo largo de toda la película veremos desfilar diversas variedades de vinos, con sus descripciones de características que harán las delicias de los amantes del vino. Pero ¿qué comunicación hay entre la profundidad de los personajes y la intención de Alexander Payne de detenerse en tecnicismos propios de un sommelier? La clave a esta cuestión parece darla Maya, personaje femenino a quien Miles reencuentra y de quien se enamora, con la paciencia y el cuidado que se necesitan para cultivar una uva de pinot.
Ella dice, en una de las escenas más fascinantes de la película, donde hablan concretamente de vinos pero cuyo subtexto se adivina con múltiples lecturas:
“Me gusta pensar sobre la vida del vino. En que es una cosa viviente. Me gusta cómo evoluciona el vino. Si abro una botella hoy sabe diferente a que si la abriera otro día. Porque una botella de vino tiene vida y constantemente evoluciona y gana cuerpo. Hasta que llega a su punto…Y comienza a declinar, y sabe tan exquisito”.
Maya es una camarera a la que Miles conoce desde hace muchos años porque trabaja en un restaurante del que él es habitué. Ella también es una gran conocedora de vinos. Ambos estaban casados cuando se conocieron, y la escena del reencuentro tiene ese halo de torpeza reconocible entre dos personas que se gustan pero que no se atreverían a dar el primer paso sin saber qué hay del otro lado.
Su amiga Stephanie, a quien la dupla de amigos conoce en otro lugar sirviendo vinos, es bastante diferente. Va al frente, es directa, y comienza un romance prácticamente instantáneo con Jack, quien decide tomarse unos días de vacaciones sin pensar en su boda para vivir un noviazgo cuasi adolescente con esta mujer a la que acaba de conocer.
Podríamos decir que si la relación entre Maya y Miles tiene las características de un pinot (no casualmente la variedad de vinos preferida de ambos personajes), el idilio de Jack y Stephanie podría asociarse con un cabernet (que puede crecer y cultivarse donde sea aún sin cuidado.
Pero detengámonos en la relación pinot de nuestro protagonista: en palabras de Miles la uva pinot es “difícil de crecer. La piel es suave, temperamental y madura sin tardar.” y luego agrega “Sólo los agricultores más pacientes y cuidadosos lo pueden hacer de verdad”.
Sabor en boca
Sideways es una película sobre el amor de amigos. “Esta semana es algo para compartir”, dice Jack (como el vino, podría agregarse). El contrapunto entre los personajes de Miles y Jack le da ritmo y variedad a la película, porque ambos personajes son entrañables y humanos, cada uno desde su visión particular de la vida. Así como el pinot y el cabernet, son diferentes pero puestos uno al lado del otro son igualmente exquisitos. Quizás un paladar más refinado elija un pinot, pero el cabernet es una variedad más popular y que tiene su encanto particular. Son amigos y como tales se divierten, se acompañan, pero también se enojan y se interpelan el uno al otro.
Pero también, y sobre todas las cosas, Sideways es una película sobre el amor maduro. Ese que llega sin grandes sobresaltos, que se cocina a fuego lento, que puede esperar años para un reencuentro porque sabe que esa espera es la que le dará los sabores sutiles y brillantes que sólo el tiempo otorga a los buenos vinos. Es la historia del amor sin apuros, sin ansiedades pero sin dilaciones, encontrado en el momento justo de madurez.
Payne nos lo hace saber, en palabras del protagonista de la película: “Sólo alguien que se tome su tiempo para entender el potencial del pinot puede llevarlo a su total expresión. Y entonces, obtiene sus sabores, que son los más brillantes, excelentes, sutiles y ancestrales del planeta”. ¿Está hablando del pinot, del amor, de su propia película o de la vida misma? Quizás de todo eso y de mucho más. Allí reside el sabor y la sutileza que transmite la experiencia sensorial de degustar una extraordinaria película como Sideways.
Sideways (Entre copas)
País: Estados Unidos
Año: 2004
Duración: 127 minutos
Dirección: Alexander Payne
Elenco principal: Paul Giamatti (Miles), Thomas Haden Church (Jack), Virginia Madsen (Maya), Sandra Oh (Stephanie).
Género: Comedia
Productora: Searchlight Pictures, Michael London Productions.
El material audiovisual e imágenes que aparecen en este sitio (fotogramas, afiches, tráilers) se reproducen exclusivamente con fines de crítica, comentario cultural e información. Dicha reproducción constituye un uso amparado por la doctrina del fair use bajo el Título 17 del Código de los Estados Unidos (17 U.S.C. § 107), que reconoce expresamente la crítica y el comentario como usos legítimos, y resulta asimismo compatible con el derecho de cita establecido en el artículo 10 del Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas.El material utilizado es siempre parcial y proporcional al fin crítico o informativo que lo justifica, y su uso no afecta ni sustituye la explotación comercial de las obras originales.Este sitio no reproduce ni facilita el acceso a obras audiovisuales completas. Los derechos sobre los títulos, marcas, imágenes y contenidos audiovisuales corresponden a sus respectivos titulares.