

Salmón asado con espinacas
Su piel dorada y crujiente es el contraste perfecto para la suavidad de la carne. Las espinacas frescas, salteadas con ajo y aceite de oliva, aportan un toque de frescura y color al plato. La combinación de pimentón dulce y orégano deshidratado crea una explosión de aromas mediterráneos que envuelven al comensal. La salsa de cítricos, elaborada con ralladura y jugo de limón, junto con un toque de vino blanco, añade una nota ácida y refrescante que realza la frescura del salmón. La pimienta y la sal se entrelazan, equilibrando cada elemento de esta deliciosa creación culinaria. Este plato de salmón con espinacas es una obra maestra de la cocina, donde cada ingrediente se fusiona en perfecta armonía para deleitar los sentidos.
Ingredientes
- 800 g salmón rosado, fresco
- 200 g espinaca, preferentemente
- 5 g ajo
- 30 ml aceite de oliva
- sal, al gusto
- pimienta, al gusto
- 5 g pimentón dulce
- 5 g orégano deshidratado
- 5 g ralladura de limón
- 60 ml jugo de limón, natural, exprimido
- 5 g ajo
- 30 ml vino blanco
- 1 u limón, optativo, para decorar
- 15 ml aceite de oliva

Elaboración paso a paso
- Precalienta tu horno a 200°C (390°F).
- Lava y escurre 200 g espinaca frescas. Resérvalas.
- En un recipiente mezcla: 30 ml aceite de oliva, 5 g ajo picado, 5 g pimentón dulce, 5 g orégano deshidratado, 5 g ralladura de limón, 60 ml jugo de limón, 30 ml vino blanco, sal y pimienta al gusto. Esta mezcla será tu adobo.
- Coloca 800 g salmón rosado en filetes en una bandeja para hornear previamente engrasada o forrada con papel pergamino.
- Unta generosamente cada filete de salmón con el adobo que preparaste, asegurándote de cubrirlos por todos lados.
- Hornea con la piel del salmón hacia arriba, a fuego medio durante aproximadamente 12-15 minutos, o hasta que el salmón esté cocido y se desmenuce fácilmente con un tenedor.
- Mientras el salmón se hornea, calienta una sartén grande a fuego medio-alto y agrega 15 ml aceite de oliva. Dora 5 g ajo cortado en laminas. Saltea allí las espinacas frescas por unos minutos. Puedes agregar sal y pimienta al gusto.
- Sirve los filetes de salmón sobre un lecho de espinacas salteadas y decora con 1 u limón cortado en rodajas si lo deseas.
Tips
Se pueden tostar almendras fileteadas para la guarnición de espinaca y darle así un toque crocante a tu plato.
HISTORIA
Desde los remotos tiempos de los hombres de Neandertal, el salmón ha sido una fuente preciada de alimento, una delicia que ha viajado a través de los siglos y las culturas, llevando consigo historias de civilizaciones antiguas.Los galos y los romanos construyeron estanques para preservar este tesoro de los ríos. Pero fue en las cocinas escandinavas donde el salmón a la parrilla encontró su esplendor, una técnica que evolucionó con adobos y métodos de cocción diversos.
El salmón, ese majestuoso habitante de los mares, se presenta en diversas formas: el Atlántico, el Chinook, el Coho, el Sockeye, el Rosado, cada uno con su propia historia y sabor distintivo, pero todos compartiendo el honor de ser un manjar apreciado en la mesa y en la memoria de quienes lo disfrutan.
Acompañando al majestuoso salmón, las espinacas, hojas de verde intenso, cuentan su propia historia. Originarias de Persia y ennoblecidas en la Edad Media, estas hojas han sido protagonistas en platos desde tiempos remotos, acompañando a reyes y campesinos por igual.Su presencia en ensaladas, suflés y purés ha sido una constante a lo largo de los siglos, enriqueciendo la mesa con su frescura y versatilidad.Y qué sería del salmón asado sin el toque del oro líquido: el aceite de oliva. Desde la antigua Grecia hasta el Renacimiento, este preciado aceite ha sido símbolo de riqueza y sabor en la cocina mediterránea. Cultivado con esmero y prensado con maestría, el aceite de oliva ha enriquecido las recetas con su sabor único, llevando consigo el legado de generaciones.
El salmón, ese majestuoso habitante de los mares, se presenta en diversas formas: el Atlántico, el Chinook, el Coho, el Sockeye, el Rosado, cada uno con su propia historia y sabor distintivo, pero todos compartiendo el honor de ser un manjar apreciado en la mesa y en la memoria de quienes lo disfrutan.
Acompañando al majestuoso salmón, las espinacas, hojas de verde intenso, cuentan su propia historia. Originarias de Persia y ennoblecidas en la Edad Media, estas hojas han sido protagonistas en platos desde tiempos remotos, acompañando a reyes y campesinos por igual.Su presencia en ensaladas, suflés y purés ha sido una constante a lo largo de los siglos, enriqueciendo la mesa con su frescura y versatilidad.Y qué sería del salmón asado sin el toque del oro líquido: el aceite de oliva. Desde la antigua Grecia hasta el Renacimiento, este preciado aceite ha sido símbolo de riqueza y sabor en la cocina mediterránea. Cultivado con esmero y prensado con maestría, el aceite de oliva ha enriquecido las recetas con su sabor único, llevando consigo el legado de generaciones.
Información Nutricional
ADVERTENCIA: Este calculador de información nutricional puede contener errores. Úsalo como referencia y verifica la precisión de los resultados con un profesional de la salud.
Valores nutricionales
Salmón asado con espinacas
Cantidad por porción
Calorías
370
% Valores diarios*
Grasa
20
g
31
%
Grasa saturada
3
g
19
%
Grasa polinsaturada
6
g
Grasa monoinsaturada
9
g
Colesterol
110
mg
37
%
Sodio
129
mg
6
%
Potasio
1313
mg
38
%
Carbohidratos
4
g
1
%
Fibra
2
g
8
%
Azúcar
0.5
g
1
%
Proteina
41
g
82
%
Vitamina A
5406
IU
108
%
Vitamina C
15
mg
18
%
Calcio
99
mg
10
%
Hierro
4
mg
22
%
* Los valores porcentuales diarios se basan en una dieta de 2000 calorías.









