Una joven cocinera japonesa logró renombre internacional metiéndose en una industria con pocas mujeres: la de los sushi master en Tokio.
Durante las últimas décadas, la gastronomía global mostró avances claros en materia de género. Hoy hay más cocineras, bartenders y sommeliers reconocidas, más proyectos liderados por mujeres y una visibilidad creciente en premios y rankings internacionales. Sin embargo, en ciertos territorios, el cambio avanza a otro ritmo. El mundo del sushi tradicional japonés es uno de ellos: en Japón, menos del 6% de los restaurantes de sushi están liderados por mujeres.
En ese contexto, la figura de Mei Kogo emerge como una excepción que desafía reglas no escritas y prejuicios centenarios.

Un camino poco convencional hacia el sushi
Mei Kogo nació en 1989 en Tokushima y creció en Fukuoka, al sur de Japón. Su primer recorrido académico estuvo lejos de las cocinas: estudió literatura alemana en la universidad. Fue una conversación con su padre la que despertó en ella una inquietud distinta: el sushi no solo como alimento, sino como lenguaje cultural, técnica y arte. Esa revelación la llevó a abandonar el camino académico tradicional y a decidir, con convicción, formarse como sushi chef.
Ingresó a la Tokyo Sushi Academy, uno de los centros más exigentes del país, y luego completó su aprendizaje en restaurantes de alto nivel como Sushi Sho, Nishiazabu Taku y Sushi Arai, donde pasó años perfeccionando la técnica Edomae. En esas cocinas, Kogo fue muchas veces la única mujer del equipo. Las jornadas extensas, los gritos y una hostilidad normalizada formaban parte del día a día. Lejos de abandonar, eligió concentrarse en el oficio y avanzar. Convertirse en sushi master no era solo un objetivo profesional: era una forma de abrir una puerta que históricamente había estado cerrada.

Sushi Meino: un proyecto propio y una nueva mirada
En noviembre de 2023, Kogo dio un paso decisivo al abrir Sushi Meino, su primer restaurante propio, ubicado en Azabu Juban, uno de los barrios gastronómicos más prestigiosos de Tokio. El local es íntimo —apenas seis a ocho comensales en la barra— y está pensado para una experiencia omakase completamente personalizada.
En Sushi Meino, Kogo trabaja pescados y mariscos con un cuidado minucioso, priorizando especies pequeñas y delicadas, con una sazón más ligera que la habitual en el sushi de alta gama. El resultado son piezas precisas, elegantes, que buscan resaltar la pureza del producto antes que la espectacularidad.
El proyecto también es una declaración de principios. En su cocina trabajan varias mujeres jóvenes, formándose sin reproducir las dinámicas hostiles que ella misma atravesó. El restaurante se convierte así en un espacio de aprendizaje, pero también de contención y cambio cultural.

El vino como complemento inesperado
La búsqueda de excelencia llevó a Mei Kogo más allá de Japón. En 2016 obtuvo su certificación como sommelier y luego viajó a Francia, donde pasó cerca de un año estudiando vinos y trabajando en viñedos. Esa experiencia marcó su enfoque actual: Sushi Meino ofrece maridajes con vino cuidadosamente pensados, una rareza dentro del universo del sushi tradicional, históricamente más asociado al sake. Para Kogo, el vino no compite con el sushi: lo acompaña, lo amplifica y le suma una capa narrativa a la experiencia.

Reconocimiento global y una voz propia
La apertura de Sushi Meino aceleró su proyección internacional. Pronto llegaron las notas en Vogue Japón, The New York Times y Condé Nast Traveler, las colaboraciones con marcas como Dior, y una comunidad creciente de seguidores en redes sociales.
En 2025, Kogo fue invitada a realizar cenas y residencias fuera de Japón, incluyendo eventos especiales en América del Norte, donde presentó menús extensos que combinaron técnica japonesa, sensibilidad contemporánea y maridajes occidentales. En entrevistas concedidas durante esos viajes, fue clara respecto a su postura: los viejos mitos que cuestionaban la capacidad de las mujeres para preparar sushi ya no tienen sustento, ni técnico ni cultural.
Ese mismo año recibió tres cuchillos en The Best Chef Awards, el máximo reconocimiento de la institución, y el Premio a la Innovación de La Liste 1000, consolidando su lugar entre las figuras más influyentes de la gastronomía actual.




























