Su trabajo incansable en Galápagos rompió barreras internacionales, hoy —tras el cierre de MUYU— Luciana Bianchi nos comparte en primera mano todo sobre los nuevos desafíos y proyectos que está emprendiendo.
Conocida internacionalmente tanto por su trabajo como chef, escritora y investigadora y por su incomparable propuesta gastronómica en MUYU y su mirada clave dentro de la gastronomía sostenible, fue a mediados de 2024 cuando hablamos con Luciana Bianchi y repasamos su historia, los desafíos con los que lidió durante la crisis sanitaria por COVID-19 en las islas Galápagos y las difíciles decisiones que —junto a Pablo Mejia, su socio— tuvo que tomar.

La decisión de cerrar MUYU
“La pandemia de 2020 fue devastadora para el turismo en Galápagos, y nuestro proyecto no fue la excepción”, nos recuerda Luciana y nos comparte: “Cuando reabrimos el hotel en enero de 2021, nos encontramos con una isla desierta. Solo teníamos cuatro clientes y, a pesar de nuestro esfuerzo por mantener la operación y los puestos de trabajo, la recuperación fue muy lenta. MUYU se ha transformado en el período post-pandemia en un proyecto sobretodo social, apoyando una comunidad de mas de 200 familias.
En 2022, la situación del turismo en Ecuador no mejoró mucho, pero en 2023 finalmente vimos una luz al final del túnel: las reservas para diciembre estaban llenas y parecía que íbamos a poder estabilizarnos”. Fue en ese momento cuando la chef nos contó que recibieron otro revés: “Una declaración del presidente de Ecuador sobre la inseguridad en el país causó cancelaciones masivas de reservas internacionales — ¡irónicamente en uno de los destinos mas seguros de America Latina! — echando por tierra en cuestión de días todo nuestro trabajo de recuperación. El nivel de ocupación regresó a mínimos y nos enfrentamos a una crisis financiera de la que resultaba cada vez más difícil salir”.
MUYU nació en 2017 con la misión de transformar la gastronomía en Galápagos bajo un modelo zero waste y de Economía Circular. “Nos convertimos en un referente en el tema siendo nosotros el nuestro propio caso de estudio, demostrando que operar de manera sostenible era posible sin comprometer ni la calidad ni la creatividad. Sin embargo, con la pandemia seguida de una reducción drástica del turismo en Galápagos y muchos factores fuera de nuestro control, nos vimos imposibilitados de recuperarnos financieramente, nos explica Luciana.

La situación los llevó a evaluar diferentes opciones para garantizar la continuidad de nuestros proyectos. En medio de esa incertidumbre, consideraron la posibilidad de vender el hotel o buscar un socio estratégico que pudiera ayudar a gestionar la operación sin comprometer los valores fundamentales que siempre habían defendido.
“Después de evaluar varias opciones, encontramos una empresa hotelera con experiencia en la gestión de hoteles en Ecuador. Nos ofrecieron incluir Golden Bay en su catálogo de operaciones y encargarse de su administración, lo que representaba una solución viable sin tener que vender el hotel. El grupo responsable nos ayudaría a mejorar las ventas y integrar nuestro hotel en su portafolio. Aceptamos esta propuesta con la condición de que se mantuvieran los valores ético-sociales y de sostenibilidad que siempre defendimos”, nos relató Bianchi para explicarnos sobre el detrás de escena de la decisión. Sin embargo, MUYU no fue incluido en el trato. Para ellos, el restaurante debía seguir siendo un proyecto con identidad propia y manejado exclusivamente por su equipo de investigadores, preservando su esencia y su compromiso con la filosofía zero desperdicio, con la investigación y con la creatividad.

Mirada hacia el futuro: cuál es el siguiente paso
“Aunque MUYU cerró sus puertas como restaurante, sigue vivo como un concepto y evolucionará en un centro de investigación gastronómica” declara Bianchi. El restaurante “hibernará” por el momento y el centro de investigación asume su puesto como protagonista. El proyecto se enfocará en la investigación gastronómica y en el desarrollo de fermentaciones, proteínas alternativas y la producción sostenible de ingredientes para las cocinas familiares y profesionales. Además, la panadería y pastelería artesanal, que ha demostrado ser un éxito, continuará operando, al igual que la finca de 10 hectáreas, donde seguirán cultivando productos bajo principios orgánicos y de permacultura. La visión es que MUYU se convierta en un laboratorio de ideas que impulse la innovación gastronómica en las islas Galápagos, y contribuya a la gastronomia internacional con sus proyectos innovadores de Cocina Cero Desperdicio y formación de profesionales más preparados en el tema sostenibilidad.
Mirando hacia el futuro, el equipo estará consolidando su línea de productos de MUYU Zero Waste Lab inicialmente con una línea de bar con kombuchas, destilados y blends isleños. Entre sus principales proyectos, Luciana nos cuenta: «Estamos explorando la posibilidad de expandir nuestras operaciones para el Ecuador continental, donde creemos que hay un mercado más amplio y receptivo para nuestros productos. Queremos llevar la esencia de MUYU más allá de Galápagos y seguir innovando en el ámbito de la gastronomía sostenible. También estamos trabajando en programas de capacitación, talleres y conferencias para compartir nuestra experiencia con otros profesionales del sector y ayudar a transformar la forma en que se concibe la gastronomía Cero Desperdício en América Latina».
Si bien esta nueva etapa representa un reto enorme, el equipo de MUYU que se tornó “El Espíritu de America Latina” según The World’s 50 Best Restaurants”, ha logrado probar a lo largo de los años que es posible hacer gastronomía innovadora y de alta calidad con ética y compromiso socio-ambiental. La decisión de cerrar el restaurante no fue fácil, pero confían en que es el paso correcto para preservar su esencia, evolucionar y seguir contribuyendo de otra manera. Para ellos, MUYU es mucho más que un restaurante, sino un proyecto multidisciplinario con una filosofía de trabajo que seguirá creciendo en esta nueva etapa.

MUYU: un legado que no termina, sino que se transforma
Definitivamente el legado de MUYU no termina con el cierre de su restaurante. Por el contrario, la decisión de transformarlo en un centro de investigación gastronómica refuerza su compromiso con la innovación y la sostenibilidad. A través de nuevos productos, colaboraciones estratégicas y programas de formación, Luciana Bianchi y su equipo, continuaran marcando la diferencia en la industria gastronómica.
En un mundo donde la sostenibilidad es cada vez más relevante, iniciativas como MUYU demuestran que es posible hacer negocios de manera responsable sin comprometer la creatividad ni calidad. Con esta nueva etapa, Bianchi y su equipo están sentando las bases para un futuro en el que la gastronomía y el medio ambiente puedan coexistir en equilibrio y armonía.





























1 comentario. Dejar nuevo
Es muy inspirador lo que hace Luciana y su equipo para contribuir en la gastronomía.
Ha hecho un eco sorprendente en mi vida profesional.