Darren Teoh, chef y fundador de Dewakan, la cocina no es un manifiesto solemne sino una exploración constante. Ingredientes indígenas, conocimiento técnico y sentido de aventura definen una de las propuestas más influyentes del sudeste asiático.
Hablar de Darren Teoh es imaginar a un narrador que se desplaza con atención por el presente y su entorno. En Dewakan, su restaurante en Kuala Lumpur, convierte los ingredientes que lo rodean en señales de un recorrido personal y colectivo: cada producto habla de dónde viene y sugiere hacia dónde podría avanzar. La cocina funciona como lente para interpretar el mundo natural que lo envuelve.
Dewakan fue reconocido en Asia’s 50 Best Restaurants en 2019 y 2022, obtuvo su primera estrella Michelin en 2023 y alcanzó dos estrellas en 2024, distinción que mantuvo en la Guía Michelin Kuala Lumpur 2025, año en que también recibió la Estrella Verde por su compromiso con la sostenibilidad. Más allá de los premios, el restaurante se consolidó como pionero por su aproximación audaz y auténtica, expandiendo los límites de lo que puede ser la experiencia gastronómica en Malasia.

¿Cómo inició tu camino en la cocina?
No fue nada romántico. No era un gran estudiante en el sistema tradicional. Creo que soy curioso, pero la escuela no me estimulaba. Mi padre veía que disfrutaba trabajar con las manos y me sugirió probar cocina. Entré a estudiar hotelería sin estar seguro de que sería mi carrera. Pero cuando empecé a destacar y a trabajar en restaurantes, entendí que podía ser una forma de vida.
¿Hubo un momento clave que definiera tu estilo?
No creo en una epifanía única. La creatividad y la filosofía se construyen con el tiempo. Lo que soy hoy es el resultado de décadas de experiencias. Y dentro de unos años mi cocina volverá a cambiar. Es un organismo vivo.
¿Qué influencias marcaron tu relación con la comida?
Mi abuela cocinaba enormes celebraciones navideñas con hasta 70 u 80 personas en casa. La comida era comunidad. Mi madre, en cambio, nos enseñó a recolectar y a cocinar al aire libre. Desde niño, el acto de comer estaba ligado al entorno y al fuego. Incluso hoy, cuando pruebo un ingrediente nuevo, lo primero que hago es ponerlo al fuego y observar qué sucede.

Dewakan fue el primer restaurante de Malasia en obtener estrellas Michelin. ¿Cómo viviste ese reconocimiento?
Con orgullo por el equipo. Pero siempre recuerdo que es un restaurante. Lo hacemos bien porque tenemos gente increíble trabajando con nosotros. Nunca cocinamos para premios ni listas. Cocinamos para hacer algo que nos emocione.
Tu trabajo con ingredientes indígenas es central. ¿Cómo evolucionó esa búsqueda?
Al principio era una intención: usar productos locales. Luego entendimos lo difícil que era. Con el tiempo desarrollamos método, red de productores y más conocimiento. Hoy compartimos esos ingredientes con los comensales antes de que se sienten. Queremos que los vean, los huelan, los entiendan.
¿Cómo describirías tu proceso creativo?
Es caótico. Creo que la creatividad es proceso, no un momento “eureka”. A veces una idea duerme años antes de encontrar su lugar. Necesitas conocimiento técnico para poder expresar lo que imaginas. Sin ese banco de información, no hay verdadera creatividad.

Si tuvieras que elegir un valor central en tu cocina, ¿cuál sería?
La aventura. La aventura abre la puerta a la curiosidad, al coraje y a la introspección. En una industria que a veces se toma demasiado en serio, creo que es importante disfrutar el oficio.
¿Qué consejo darías a quienes empiezan en la gastronomía?
Ser realistas. Es maravilloso querer alimentar al mundo, pero esto es un negocio. Si no entiendes eso, no podrás seguir haciendo lo que amas al día siguiente.




























