La magia de la buena cocina reside, en parte, en todos los pasos previos hasta que los alimentos llegan a nuestros platos. Desde la selección de los ingredientes hasta el modo de sazonarlos, pasando por la forma en que son racionados y el método de cocción. Cada etapa tiene en sí misma su propio encanto.
Pero hay un componente fundamental: el tiempo. El tiempo que se le dedica a la preparación, el tiempo que se detiene frente a una olla de agua hirviendo. El mundo se suspende para quien está frente a la cocina entregando todo de sí para lograr sabores, aromas y texturas que provocarán el placer de los comensales.
A fuego lento
La comida casera tiene ese toque de magia extra en lo artesanal. Lo único e irrepetible que se manifiesta a través de las manos de quien manipula los alimentos. En La passion de Dodin Bouffant -que, no en vano, adoptó el nombre de A fuego lento en los países de habla hispana- sucede esto y mucho más: el tiempo se suspende en la elaboración de los platos. Los aromas atraviesan la pantalla, los ingredientes son reconocidos al tacto con suavidad o firmeza según sea necesario. El fuego cocina en el tiempo justo para lograr ese sabor único de lo hecho en casa y con la seguridad de que el resultado será tan único como el instante que habitamos, aquí y ahora.
Francia, 1885. El Sr. Dodin es un experto gourmet que convive y trabaja hace 20 años con su cocinera Eugénie. Existe entre ellos una relación tan especial y delicada como los platos que cocinan. Él está perdidamente enamorado de ella y, pese a sus encuentros furtivos de algunas noches, ella se niega a ser “su mujer”. No obstante, Eugénie y Dodin se divierten y se ríen de eso (“El matrimonio es una comida que empieza por el postre”, bromea Dodin), y funcionan como una pareja perfecta: su complicidad, su entendimiento mutuo y el placer por la compañía del otro no abandonan ninguna escena. La química entre los personajes es impecable.
La llegada de Pauline, una jovencita con una suerte de “paladar absoluto” los dejará a ambos conmovidos. Se proponen entonces lograr que la pequeña sea una suerte de aprendiz de cocina y que pueda desarrollar ese talento natural ayudada por la experiencia que la pareja puede ofrecerle. Pero no todo es color de rosa: Eugénie comienza a sufrir unos raros desmayos que parecen no tener explicación para la medicina de la época y, de a poco, esa armonía en la que vivieron hasta ese momento comienza a desmoronarse.
El sabor de la belleza
El director vietnamita Anh Hùng Trần eligió para el papel de Eugénie a Juliette Binoche, una actriz maravillosa en su sutileza y sus matices interpretativos. Binoche compone aquí a una mujer calma y segura, que se mueve en la cocina con la soltura propia de su hábitat familiar y que encanta con sus platos y su presencia a todo aquel que pruebe sus manjares. La dupla con Benoit Magimel es impecable. El Señor Dodin es fuerte y seguro, pero no tiene ningún reparo en mostrar en todo momento que Eugénie es una parte fundamental de su éxito culinario. Juntos hacen de su cocina una obra de arte.
La passion de Dodin Bouffant es, entonces, una película deliciosa. Tan deliciosa como se adivinan los platos que la pareja protagónica elabora. Una película que exalta los ingredientes naturales y frescos provenientes de la tierra y a través de la cual se puede entender el verdadero significado de la frase “cocinar con amor”. La cocina, en el film del Hung Tran -también conocido por su película “El aroma de la papaya verde”-, se transforma por momentos en un ritual colectivo y familiar. La familia aquí no es con quien uno comparte lazos sanguíneos sino con quien realiza el sagrado rito de preparar los alimentos que luego se llevarán a la mesa.
La cocina une, comunica y fortalece las relaciones. “Para hacer bien lo que tengo que hacer debo estar aquí, en mi cocina. En la mesa yo converso con ustedes a través de lo que comen”, explica Eugénie al séquito de hombres que acompañan a Dodin en el almuerzo para justificar su negativa a acompañarlos en la mesa. La película parece estar diciéndonos que el arte culinario sería imposible de llevar a cabo sin las particularidades de las personas que elaboran esos manjares y se detiene allí donde el sabor se vuelve hogar. Una receta, por sí sola, no dice nada. Son las personas que cocinan quienes vuelven un plato personal. Y allí aparece la magia.
La passion de Dodin Bouffant (A Fuego Lento)
País: Francia
Año: 2023
Duración: 135 minutos
Dirección: Anh Hung Tran
Elenco principal: Juliette Binoche (Eugéne), Benoit Magimel (Dodin Bouffant).
Género: Drama
Productora: Curiosa Films, Gaumont, France 2 Cinéma, Umedia
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