De la ingeniería a la cocina, Jorge Bretón encontró su pasión entre fogones. Hoy, como referente gastronómico y director académico del Basque Culinary Center, comparte su visión sobre la formación, la creatividad y la excelencia culinaria en esta entrevista.
Jorge Bretón no solo es un chef con una sólida formación académica, sino un profesional con una historia inspiradora dentro del mundo gastronómico. Desde sus primeros pasos en la cocina, su pasión lo llevó a buscar la excelencia. Se formó en la prestigiosa escuela de cocina de Luis Irizar en España, donde perfeccionó sus técnicas y desarrolló una filosofía de cocina basada en la disciplina, la innovación y el respeto por los ingredientes.
Tras completar sus estudios, Bretón trabajó en varias cocinas de renombre en Europa y América, absorbiendo conocimientos de distintas culturas culinarias. En su camino, enfrentó retos tanto dentro como fuera de la cocina, pero su determinación lo llevó a destacarse. Su paso por restaurantes con estrellas Michelin le enseñó la importancia del detalle y la constancia en la gastronomía de alto nivel.
Su incursión en el ámbito televisivo llegó como una oportunidad inesperada. Su participación en programas como «MasterChef» y en producciones de Disney lo catapultó a una audiencia más amplia, permitiéndole compartir su visión de la gastronomía con el mundo. Aunque inicialmente tenía dudas sobre cómo sería la experiencia en televisión, descubrió que podía transmitir su conocimiento a nuevas generaciones y romper ciertos estereotipos en la industria.

Un giro inesperado hacia la cocina
Antes de sumergirse en el mundo culinario, Jorge estaba estudiando ingeniería hidráulica. Como muchos estudiantes, buscó un trabajo de medio tiempo y encontró una oportunidad en una cocina. “Me gustaba cocinar, pero nunca había pensado en hacerlo profesionalmente”, recuerda. Sin embargo, algo en ese entorno lo atrapó. Aunque comenzó en una bocadillería, rápidamente pasó a un restaurante con una plantilla de chefs profesionales. Allí, la combinación de creatividad, técnica y exigencia despertó en él una pasión que lo llevó a cambiar su rumbo profesional.
Finalmente, decidió ingresar a una escuela de cocina, donde vivió un punto de inflexión. “Tuve la suerte de entrar en una escuela con profesores apasionados que no solo nos enseñaban las bases tradicionales, sino que nos desafiaban a pensar, reflexionar, analizar y crear”, dice Jorge. Este enfoque marcó la diferencia en su formación y lo convirtió en el chef que es hoy.
Basque Culinary Center: la formación como pilar
Desde hace casi 11 años, Jorge es una de las figuras clave en el Basque Culinary Center. Su visión sobre la formación es clara: “Ayuda a generar profesionales preparados para el sector actual”. La educación en el Basque se basa en un equilibrio entre lo clásico y lo contemporáneo, pasando desde la cocina vasca tradicional hasta las tendencias más vanguardistas.
“Trabajamos no solo la parte técnica, sino también rasgos personales como el trabajo en equipo, la autocrítica, la reflexión y, sobre todo, la capacidad de aprender a aprender. Un cocinero nunca deja de aprender”, enfatiza.
Además, la institución ofrece desde cursos cortos hasta programas de maestría, adaptándose a diferentes niveles de experiencia. Uno de los aspectos más valiosos del Basque, según Jorge, es la diversidad de estudiantes: “En un máster puedes encontrarte con 18 o 20 alumnos de 10 nacionalidades diferentes. Eso genera una riqueza gastronómica increíble”.

La cocina vasca y su relación con el mundo
Cuando se trata de la cocina vasca y su interacción con otras culturas culinarias, Jorge explica que en el Basque aproximadamente el 50% del tiempo se dedica a la cocina clásica española y vasca, mientras que el otro 50% explora cocinas internacionales. “Podemos estudiar la tradición de México hablando de birrias y tacos, pero también analizamos a Enrique Olvera en la asignatura de Grandes Chefs”, comenta.
El valor de los productores locales
El respeto por el producto es otro de los pilares en la filosofía de Jorge, especialmente en el contexto de su trabajo con Akelarre. Sin embargo, enfatiza que la calidad es el factor determinante. “Damos mucha importancia a los productos del entorno, pero no somos talibanes del kilómetro cero. Si un producto de otra región es el mejor en su categoría, lo usamos. Probamos diariamente diferentes pescados, mariscos y frutas para asegurarnos de elegir lo mejor”, explica.

Su trabajo en la televisión y los prejuicios dentro del mundo gastronómico
¿Qué opinas de los prejuicios que existen muchas veces para estos chefs que trabajan en MasterChef?
Es verdad que muchas veces se tiene la idea de que los chefs que participan en programas de televisión no son tan técnicos o tan preparados como aquellos que están en restaurantes de alta cocina. Es un prejuicio que viene de una percepción errónea de que la televisión es puro espectáculo. Sin embargo, hay chefs increíbles que han pasado por estos formatos y han demostrado su conocimiento y talento. La televisión nos da una plataforma para educar al público y mostrar el verdadero esfuerzo detrás de la cocina profesional
En tu caso trabajaste también en un programa de Disney. ¿Qué sentiste en ese momento? ¿Qué opinión tenías antes? ¿Qué opinión tenés después de todo esto?
Antes de entrar en un programa de Disney, tenía cierta duda sobre cómo sería la experiencia. Uno piensa en Disney y lo asocia más con entretenimiento que con cocina seria. Pero cuando me sumergí en el proyecto, me di cuenta de la gran responsabilidad que implica transmitir valores, técnicas y cultura gastronómica a una audiencia joven. Fue una experiencia enriquecedora porque me permitió ver otra faceta de la enseñanza culinaria y me confirmó que la gastronomía puede inspirar a todas las edades.

Las nuevas generaciones y su mejor consejo
Considerando tu experiencia y las lecciones aprendidas en todo este camino, ¿qué consejo le darías a un aspirante en gastronomía?
Mi consejo principal es la perseverancia. La gastronomía es un camino arduo, lleno de sacrificios, largas jornadas y un aprendizaje constante. Es fundamental la disciplina y la humildad, porque siempre hay algo nuevo que aprender. También les diría que viajen, que prueben nuevas culturas y sabores, porque eso es lo que enriquece a un chef. Y, por último, que nunca pierdan la pasión. Sin pasión, la cocina se vuelve una rutina; con pasión, se convierte en arte.




























