Elegido como el mejor pastelero del mundo, el recorrido de Jordi Roca combina la tradición familiar con el llamado de la pasión. Conversamos con él sobre sus procesos creativos y cómo ve el mundo de la gastronomía en la actualidad.
Jordi Roca inició su trayectoria en el mundo de la gastronomía en el restaurante familiar, Can Roca, ubicado en Girona. Más adelante, cuando cursaba estudios en la Escuela de Hostelería de Girona, colaboró con sus hermanos en El Celler de Can Roca, ayudándolos en todo lo que necesitaban y fue en 1997 cuando se unió de forma permanente al restaurante. Pero fue años más tarde, cuando tuvo la posibilidad de colaborar con Damian Allsop que descubrió su verdadera pasión: el universo de los postres. Fue justamente este hallazgo que le permitió tener un rol más creativo en El Celler al dedicarse enteramente en la elaboración de dulces.

Desde entonces, Jordi ha creado numerosos postres, perfumes como el icónico núvol de llimona, publicado libros, abrió su heladería (ROCAMBOLESC), además de recibir múltiples reconocimietnos: fue nombrado el Mejor Pastelero del Año en 2003, Chef Millesimé by Cruzcampo Gran Reserva en 2013 y, junto con sus hermanos, el galardón al Mejor Restaurante del Mundo otorgado por la revista londinense Restaurant. Todo esto se suma a las 3 estrellas Michelin del restaurante y, entre sus logras más recientes, Jordi Roca ha sido reconocido como el Mejor Pastelero del Mundo.


























