El chef de Ocean, dos estrellas Michelin en el Algarve, habla de su filosofía, su equipo y los viajes que marcan su menú.
Originario de Austria, Hans Neuner es desde hace más de quince años el alma creativa de Ocean, el restaurante insignia del resort Vila Vita Parc en el Algarve portugués. Con dos estrellas Michelin y un lugar de privilegio en rankings globales como La Liste, Neuner ha llevado la cocina portuguesa a otro nivel a través de una narrativa que combina ingredientes locales con técnicas internacionales.
Viajero incansable, el chef se inspira en rutas históricas y en experiencias en lugares como Mozambique, Brasil, Macao o Tokio, para luego reinterpretarlas en Porches, frente al Atlántico. Conversamos con él sobre liderazgo, sacrificios, viajes, premios y lo que significa cocinar hoy en día.

Una carrera como chef implica sacrificios. ¿Cuáles han sido los mayores desafíos que has enfrentado?
Lo que hacemos es un estilo de vida, no una profesión. Crecí en un restaurante y comencé a cocinar a los 14 años. Ahora estoy cerca de los 50 y nunca lo viví como sacrificio. Voy al trabajo con una sonrisa y creo que mi equipo también. Hace treinta años trabajábamos 18 horas al día y nadie decía “gracias”. Solo queríamos mejorar. Y eso me sigue motivando.

Has trabajado y viajado en distintos países. ¿Qué aprendizajes te dejaron esas experiencias internacionales?
Viajamos cada año a países vinculados con la historia de Portugal. Estuvimos en Mozambique, Brasil y más recientemente en Macao. El mundo tiene formas muy distintas de pensar la comida, y trato de aprender todo lo posible para luego incorporar aquello que tiene sentido para nuestro restaurante. La clave es no perder el disfrute, porque nuestros comensales vienen de todo el mundo.

¿Qué nos puedes contar de tu menú y la influencia de tus viajes a Asia o Portugal?
La mayoría de los ingredientes que usamos son portugueses: pescados, vegetales, productos básicos. Sí hemos traído algunos vinagres de Japón, que usamos para dar notas dulces o ácidas a ciertas salsas. Pero el corazón de la propuesta sigue siendo Portugal.

Como chef y líder, ¿cómo apoyas a tu equipo en su crecimiento y cómo transmites la importancia de la técnica y el detalle en la cocina?
Para mí es fundamental estar con mi equipo todo el día. Estoy realmente con ellos en la cocina; hablamos de todo. Todos tienen la oportunidad de aportar ideas. Creo que cuantas más se propongan, algo bueno surgirá. Tratamos de enfocarnos en los detalles, aunque sé que la perfección no es alcanzable en mi profesión.

¿Qué tan importantes son los premios globales para ti?
Más que importantes, son motivo de orgullo. No para mí solo, sino para todo el equipo. Ver cómo trabajan tan duro y reciben reconocimiento es emocionante. A veces siento que podría llorar. No es mi premio, es de todos nosotros.

¿Y qué mensaje te gustaría dejar a la audiencia sobre la gastronomía?
Que compartir es lo más importante. Muchas veces es mejor callar y escuchar. Puedes aprender más de lo que dice un gran chef en Tokio o en España que de tus propias palabras.

¿Qué aspectos positivos de la gastronomía destacarías?
La comida une a las personas. No importa la religión, el color o el origen; todo se trata del sabor. Si el mundo funcionara un poco más como una mesa compartida, tendríamos muchos menos problemas.
¿Hay aspectos negativos que quieras señalar?
No muchos. Sí, podemos hablar de sostenibilidad y del deber de cuidar el planeta. Pero en lo personal, amo lo que hago y lo hago para todos.




























