¿Si pensáramos en la posibilidad de que un chef tuviera un superpoder cuál sería? Aquí nos atrevemos a decir que no sería el poder de cocinar, de inventar menúes novedosos ni de conocer distintas gastronomías. Incluso la velocidad y la eficiencia en la cocina, todo eso puede adquirirse. El superpoder de un chef definitivamente es el paladar. Alguien que no tenga paladar, que no sienta gusto, difícilmente podría dedicarse a la cocina.
Augusto Moreira es un chef brasileño de un restaurante tradicional, que está muy bien posicionado en la ciudad de San Pablo, pero que se encuentra tapado de deudas y acuciado por la llegada de un food truck que le saca toda la clientela. El banco que le dió en su momento un préstamo le asigna una nueva gerenta y automáticamente se transforma en “socio” de un restaurante que tiene cada vez menos clientes y cada vez más problemas.
Patrick es un joven chef que decide estacionar su food truck con comida moderna al paso delante de Gusto, el restaurante de Augusto. Sus ansias de competencia datan de tiempo atrás, donde fue empleado del local y se sintió humillado y violentado por Moreira, que en aquella época no paraba de hostigarlo. Lograr que Gusto entre en quiebra y quedarse él con el local parece ser la venganza perfecta de Patrick.
Pero como si no tuviera suficientes problemas, Augusto se queda sin paladar, víctima de un raro síndrome producto fundamentalmente del stress. Un chef que no puede sentir el gusto, y que debe preparar una carta de platos nuevos, sabrosos y novedosos, en apenas 5 días para recibir Cinco Platillos y con eso lograr que su restaurante no cierre. La premisa de esta comedia se centra en esa dificultad del protagonista, y en el devenir de sus acciones para llevar a cabo su cometido sin fracasar en el intento. Como un Beethoven de la cocina, Augusto debe sortear esta enorme dificultad para salir adelante.
Los Cinco Platillos
El galardón de los Cinco Platillos aparece en la película como una suerte de salvataje de prestigio. No es dinero sino notoriedad y publicidad lo que va a salvar a Gusto del cierre. Funciona en la trama como una suerte de estrella Michelin. El objetivo es que el restaurante vuelva a tener prestigio, que los jurados evalúan sus platos y el momento de esplendor del establecimiento retorne a aquellas épocas donde Gusto se llenaba de celebridades y el periodismo hablaba del “restaurante más concurrido de San Pablo”.
La presencia de Patrick como némesis de Augusto es fundamental en el desarrollo del argumento, porque opera como opuesto y a la vez como estímulo. Sin su competencia, sin el odio feroz que a Moreira le inspira Patrick, su food truck -al que él se obstina en llamar “combi” de modo despectivo- no existiría ese motor de búsqueda de algo nuevo que atraiga a todos esos comensales que Patrick le quitó. Lo tradicional contra la novedad es aquí el tema. La posibilidad de mejorar la tradición apelando a las raíces contra lo efímero de lo nuevo es la ventana que se abre haciendo posible una revancha para el antiguo chef.
Los orishas
En la resolución del conflicto aparece un elemento que no había tenido relevancia antes en el argumento, y que conviene no adelantar para no spoilear, pero que vale la pena mencionar para tener en cuenta.
La religión umbanda se funda en Brasil a principios del SXX y tiene raíces africanas. En Gosto se Discute la presencia fundamental de esta religión está dada por los orishas, seres sobre naturales a los que algunas ramas de esta religión les rinde culto.
La diosa Yemanjá (reina de los mares y océanos), cuya figura aparece en un escaparate del restaurante y ejerce de protectora de Gusto. Por otro lado, tienen presencia también en la elaboración de los platos del menú Xango (señor de los truenos, los rayos, la justicia, la danza y el fuego), Obbá, Oiá y Oshun (señora del amor).
Así, la fusión de culturas y religiones, tan presente en la cultura brasileña, es lo que da la posibilidad de emerger a Gusto. El reconocimiento de las tradiciones y de un pueblo, parte de su identidad. Porque la gastronomía también es identidad y a través de ella se puede conocer la cultura de una sociedad, y refinar el paladar también es extenderlo, trascenderlo y dejarlo disfrutar de aquello que tal vez en otro momento podría ser impensado.
Gosto se discute (El gusto se discute)
País: Brasil
Año: 2012
Duración: 80 minutos
Dirección: André Pellenz
Elenco principal: Cássio Gabus Mendes (Augusto Moreira), Kéfera Buchmann (Cristina), Gabriel Godoy (Patrick)
Género: Comedia
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