El sueño comenzó con una película y hoy es realidad: el guatemalteco Franky Kurt encabeza el equipo de Employees Only, uno de los bares más importantes de Manhattan.
Franky Kurt Maldonado soñaba con ser bartender desde pequeño. Tal vez, desde demasiado pequeño, cuando aún los brebajes alcohólicos eran materia prohibida. Pero esos cantineros elegantes que veía en las películas quedaron grabados en su mente y, desde ahí, el camino estuvo decidido.
De su Guatemala natal -muy distinta a la actual, donde la gastronomía efervesce cada vez más- viajó a Estados Unidos, en busca de un futuro mejor. Ni bien terminó el secundario en Carolina del Norte, emprendió para Nueva York, la meca de la coctelería norteamericana, para seguir su sueño.
Allí conoció Employees Only y fue amor a primera vista. Y creo que nadie podría juzgarlo. El speakeasy del West Village tiene el encanto y misterio que uno necesita cuando visita la ciudad que nunca duerme. Siempre lleno, aunque más caótico los viernes y sábados, es un imperdible en el itinerario de cualquier turista que se precie buen bebedor.

Franky admite que el flechazo fue unidireccional, al menos al principio: tardó un par de años en conseguir que le ofrecieran un puesto. Con más de una década de trabajo -sangre, sudor y lágrimas mediante- se convirtió en Bar Manager y embajador de la marca en el mundo. Además, se convirtió en uno de los referentes latinoamericanos de la coctelería estadounidense.
Abandonar la patria y a la Gran Manzana
¿Cómo entraste a la gastronomía? ¿Fue a través de la coctelería o eso llegó después?
Siempre tuve gusto por la coctelería. Una noche mi papá me pone a ver la película de Cocktail con Tom Cruise y en ese momento mi mente hizo un click: quería ser ese chico detrás del bar. Así decidí mudarme a Nueva York a buscar una carrera.

¿Cuándo te diste cuenta de que la hospitalidad era lo tuyo?
En parte por ser latino, en parte por la manera en la que fui educado por mi mamá, la hospitalidad siempre fue muy importante en mi día a día. Si llegaba alguien a visitar era ley que nosotros tuviéramos que saludar, acomodarlos en la sala, ofrecer agua o café. Son cositas que me marcaron desde pequeño y que, al entrar al mundo de la hospitalidad, jugaron a mi favor.
Pasaste de Guatemala a Nueva York, ¿por qué? ¿Cómo fue ese cambio?
Mi mamá me mandó a vivir con mi papá. Él residía en Charlotte, la ciudad de Carolina del Norte. Ahí entré a terminar mi escuela secundaria y luego me mudo a Nueva York, a seguir mi sueño.
Arribar en una institución coctelera
¿Cómo fue empezar a trabajar en Employees Only, una institución neoyorquina?
Un sueño, cuando entré a la industria conocí Employees Only. Fue una inspiración y soñaba con trabajar con ellos. Me tomó un par de años lograr que me contrataran.

Hoy eres Bar Manager, cuéntame sobre ese recorrido.
Además de Bar Manager, soy el Global Ambassador y Director de la marca. Llevo con Employees Only más de diez años, llegar a mi posición fue el resultado de muchos años de dedicación, pasión y amor por la marca. Siempre hay que dar el extra.
Pensar un menú de coctelería para un lugar tan establecido debe ser un desafío, ¿cuál es tu proceso creativo?
El menú lo trabajamos juntos con el equipo, es muy importante para mí que todos contribuyan y se sientan parte del proceso creativo. Nos basamos en la temporada y cambiamos el menú dos veces al año: para el otoño-invierno y para la temporada primavera-verano. Nuestro enfoque siempre está en la evolución de la coctelería, utilizar nuevas técnicas y ampliar nuestra creatividad.
¿Qué cóctel de Employees Only te enloquece?
El Manhattan. Lo hacemos distinto a una receta clásica: agregamos un poco de Grand Marnier, Overproof Rye y lo terminamos con twist de limón, que le aporta esas notas cítricas que hacen brillar el cóctel con un balance increíble.

Un panorama actual de la coctelería latinoamericana
¿Qué es lo que más te gusta de estar en el servicio?
Lo lindo de estar detrás del bar es la oportunidad de conocer y conectar con muchas personas distintas. También disfruto mucho la adrenalina y la intensidad que tiene estar en servicio, es la parte más divertida.
Cuando no estás trabajando, ¿dónde te gusta beber en la ciudad?
Me encuentras en Dante, Clemente, Overstory o Martinys. Son los que más frecuento.
¿Y en el mundo? ¿Qué bares admiras?
Imposible contarlos. Hay muchos bares que admiro por sus conceptos increíbles. Siempre aprendo algo de cada uno.
Hay una presencia cada vez más importante de latinos en la escena de los bares de Nueva York, ¿cómo ves esta tendencia? ¿Qué le depara a la industria en un futuro cercano?
Me parece que no es sólo en Nueva York, sino más general. Los latinos nos estamos haciendo sentir a nivel global, por la garra que tenemos y las ganas de superarnos. Muchos salimos de países sin oportunidades y llegamos a otros que nos las dan. En esos casos las usamos y explotamos al máximo, trabajando duro para alcanzar nuestras metas. Además la industria está en su mejor momento: lo que para algunos comenzó como un part time, ahora es una carrera y un trabajo reconocido donde crecer.




























