Esperit Roca es mucho más que un hotel: es el proyecto donde los hermanos Roca unen gastronomía, paisaje y diseño en una fortaleza convertida en refugio sensorial.
Algunos lugares se sienten más como poesía que como prosa, y Esperit Roca, el más reciente proyecto de los extraordinarios hermanos Roca, es uno de ellos. Ubicado en lo alto de la montaña de Sant Julià, a pocos minutos en auto de Girona, este antiguo fuerte del siglo XIX reconvertido en un refugio de lujo se percibe menos como un hotel y más como una declaración de amor al arte de vivir bien.
Mitad obra maestra culinaria, mitad retiro para el alma, cuesta definir si uno llega aquí por la comida, las vistas o por esa calma silenciosa que transmite la sensación de haber entrado en un mundo donde todo funciona con armonía.

De los hermanos Roca ya esperamos ese tipo de magia. Con tres estrellas Michelin y varios títulos de World’s Best Restaurant por El Celler de Can Roca, bien podrían haberse conformado con lo logrado. Pero no. En cambio, crearon Esperit Roca: un espacio íntimo de solo 15 habitaciones, un restaurante de vanguardia, una bodega con más de 80.000 botellas —digna de Baco—, una destilería y propuestas innovadoras como un centro de reciclaje de vidrio, porque incluso el lujo puede y debe tener conciencia.

Una fortaleza de sueños culinarios
Llegué a última hora de la tarde, recibido por esa luz que solo el paisaje catalán sabe ofrecer: cálida, dorada, lo suficientemente suave como para difuminar la realidad. Hay lugares donde el aire, la luz y hasta el silencio parecen conspirar para erizar la piel. Esperit Roca, enclavado en lo alto de la montaña de Sant Julià, es uno de ellos.
Los hermanos Roca transformaron una fortaleza olvidada del siglo XIX en lo que se siente como la máxima expresión del escapismo de lujo. Y conviene aclararlo: este no es un retiro casual. Aquí, el diseño contemporáneo, la historia y la alquimia culinaria conviven y dialogan bajo el sol español.

El diseño del hotel refleja ese equilibrio delicado: líneas modernas que se integran con naturalidad a las piedras centenarias. Un techo de hormigón asoma entre los muros antiguos como un guiño arquitectónico, demostrando que se puede impresionar sin excesos. Las habitaciones son, sencillamente, sublimes. Cada una funciona como un refugio privado, con balcón propio y vistas que invitan a la contemplación. En el baño, una gran bañera espera sin demasiada insistencia. Sumergirse en agua caliente mientras el día se apaga y el horizonte se tiñe de colores es un lujo difícil de igualar.
Los interiores apuestan por una elegancia sin estridencias: sofás generosos, estanterías con libros de arte y gastronomía —incluidos los de los propios Roca— y un salón refinado que esconde un restaurante casi secreto, reservado para los huéspedes. Un lugar que susurra sofisticación, sin necesidad de levantar la voz.

Arte comestible al estilo Roca
Pero si hay algo que verdaderamente detiene el tiempo aquí, es la comida. El nuevo restaurante de los hermanos Roca es un templo culinario en sí mismo. Menús degustación que se viven como una puesta en escena: cada bocado cuenta una historia, cada plato parece materializar un sueño cuidadosamente pensado.

Almorzar en el restaurante abierto al público de Esperit Roca no es solo comer: es asistir a una sinfonía. Dos menús degustación condensan casi cuatro décadas de genialidad culinaria. El menú más lúdico, centrado en los postres, despliega el talento de Jordi Roca en todo su esplendor. Su etéreo Bosque Lluvioso, inspirado en los paseos matinales con su perro, convierte aromas de la tierra en poesía comestible. Una experiencia que deja con los ojos bien abiertos y una gratitud difícil de explicar.
Para quienes prefieren un recorrido más clásico, el menú salado de seis pasos incluye el emblemático Todo el Langostino, un homenaje de cabeza a cola al langostino rojo de Palamós que redefine la indulgencia. La cigala con aceite de vainilla y salvia es impactante; la poularde en brioche con foie gras y trufas frescas, motivo suficiente para emprender el viaje.

Para quienes no logran conseguir mesa en El Celler de Can Roca, Esperit Roca ofrece una experiencia más accesible —aunque igual de inspiradora— del universo Roca. Un tren matutino desde Barcelona, una combinación de vino, gastronomía y diseño, y el destino está cumplido. ¿Un consejo? Pasar la noche. Despertar con un desayuno creado por leyendas de la cocina se siente menos como un comienzo y más como una recompensa.

Ficha técnica
- Dónde: Esperit Roca, Carrer Major, Entrada 1, 17481 Sant Julià de Ramis, Girona, España
- Teléfono: +34 872 20 14 43
- Costo: Noche con desayuno desde 350–360 euros aprox. (según temporada).
- Restaurante:
- Menú salado 6/2: aprox. 165 euros por persona
- Menú dulce 6/2: aprox. 145 euros por persona
- (Sin bebidas. También hay opción a la carta)
- Web: esperitroca.com





























