Diego Guerrero y la importancia de una vida de equilibrio
Sobre su estilo de vida, Guerrero asegura que el yoga y el blues rock, dos disciplinas que practica, se llevan muy bien y que ambas facetas son necesarias en su vida. Y sostiene que el desarrollo personal y profesional si van de la mano, son indispensables para el crecimiento: “A medida que uno se desarrolla en el tiempo, se debe buscar limpiar y refinar el estilo culinario propio, incorporando diferentes influencias y experiencias a lo largo del camino”.
El arte no es ajeno a su trabajo, no solo porque de pequeño solía dibujar, sino porque suele relacionarse con personas de disciplinas artísticas en las que logra encontrar inspiración y sensibilidad para crear platos únicos: “Parecen surgir de manera impensada o inconsciente, pero uno mismo es atraído por este tipo de personas con una gran sensibilidad que terminan afectando a la cocina y su proceso”.
Al definirse como chef argumenta que todos somos una combinación. “Siendo hijos, amigos, pareja, cocineros, niños y adultos, siempre somos una mezcla de todos”, dice. Es por esta razón que Diego Guerrero representa una cocina auténtica y verdadera.
Diego recuerda una charla con su referente Andoni Luis Aduriz, en la que este le habló de la cocina como algo que responde a un momento vital ya que no somos los mismos que 20 años atrás y ni siquiera en el presente somos iguales con el paso de los días.
Para el chef, hay momentos vitales muy concretos y otros que son más largos en el día, y si uno al final utiliza la cocina como lenguaje, como método de expresión, todo eso se tiene que ver plasmado ahí de alguna manera. “Siempre es importante ir por una cocina que vaya por uno mismo, que cuente en cada momento cómo estamos”, resume.
Algo que caracteriza a Guerrero es su capacidad de equilibrar tradición e innovación. Esto es un proceso orgánico y natural en él y tiene que ver con su mirada de la cocina. Considera que los procesos gastronómicos se basan en la tradición: “Aun cuando alguien pueda considerar que esto no es así, hay algo cultural, propio, que se mete”, asegura.
En ese sentido, supo explorar la historia de la cocina del entorno e indagó acerca de los principales aspectos que la definen. Comenzó por la historia y, en este punto, descubrió, por ejemplo, que si se eligen los cinco platos más típicos de Madrid, estos no tienen nada que ver con esa ciudad. Entonces, se cuestionó: “¿Cómo algo tan tradicional puede estar en realidad tan exento del entorno?”.
“Cuando te das cuenta de que se habla solo de bosques, mares, ríos y de vacas a tu lado, es cuando comienzas a pensar cuál es realmente el entorno propio y qué hay en ese entorno”, reflexiona el chef para quien todo se mezcla y ese es el resumen. La tradición con la innovación, el entorno con lo ancestral y lo moderno.
En cuanto a la tradición histórica de la cocina, Guerrero comparte su ponencia en el congreso Gastronomika. Allí, al exponer sobre la cocina enzimática lo primero que se dice es que no han inventado nada, que existe desde la época de los griegos, en la Odisea de Homero cuando hablaban de las curaciones a partir del látex del higo que tiene ficina y se coagulaba la leche; que está desde las cuajadas hasta la piña de los tacos al pastor. Muchas cosas actuales son ancestrales aunque se usen hoy en cocinas modernas e innovadoras.