En el Día Mundial del Queso, te contamos cuáles son las principales clasificaciones y cuáles son los más famosos de cada una.
El queso es un alimento milenario que se produce en diversas partes del mundo, con una gran variedad de texturas, sabores y aromas. Su clasificación puede hacerse según su proceso de elaboración, la leche utilizada o su tiempo de maduración. Pero, ¿qué tipos de quesos existen en el mercado?

Quesos Frescos
Son aquellos que no pasan por un proceso de maduración y conservan un alto contenido de humedad. Su sabor es suave y su textura tierna. Ejemplos de este tipo de queso incluyen:
- Mozzarella: de origen italiano, con una textura elástica y sabor láctico.
- Ricotta: elaborado a partir del suero de la leche, con una textura granulada.
Queso Cottage: ligero y con grumos, ideal para dietas saludables. - Queso Panela: típico de México, con una consistencia firme y sin sal.

Quesos Blandos y de Corteza Florida
Estos quesos tienen una maduración corta y su corteza es comestible, desarrollando mohos blancos en la superficie. Algunos ejemplos son:
- Brie: de origen francés, con una textura cremosa y un sabor suave.
- Camembert: similar al Brie, pero con un sabor más intenso y terroso.

Quesos Semiblandos
Se caracterizan por una textura más compacta y un sabor más pronunciado. Ejemplos de esta categoría son:
- Queso Gouda joven: de origen holandés, con un sabor ligeramente dulce y textura elástica.
- Fontina: procedente de Italia, con una textura cremosa y un sabor a nuez.
- Provolone: queso italiano que puede ser dulce o picante, según su curación.

Quesos Duros o Semiduros
Estos quesos tienen una menor cantidad de humedad y un tiempo de maduración prolongado, lo que intensifica su sabor. Entre los más conocidos están:
- Parmesano: originario de Italia, con una textura granulada y un sabor intenso.
- Grana Padano: similar al parmesano, pero con un sabor más suave.
- Queso Manchego: espánol, elaborado con leche de oveja, con un sabor inconfundible.
- Queso Cheddar: de origen británico, con una textura firme y un sabor que varía según su maduración.

Quesos Azules
Se caracterizan por la presencia de mohos del género Penicillium, que les dan un sabor fuerte y picante. Ejemplos de estos quesos son:
- Roquefort: hecho con leche de oveja y con un sabor intenso.
- Gorgonzola: de origen italiano, con una textura cremosa y un sabor fuerte.
- Queso Azul Danés: con una textura suave y un sabor menos intenso que el Roquefort.

Quesos fundidos
Son aquellos obtenidos a partir de la fusión de diferentes tipos de quesos con la adición de emulsionantes. Suelen utilizarse en la cocina para preparar salsas o untables. Algunos ejemplos son:
- Queso Americano: popular en hamburguesas y sándwiches por su fácil fundición.
- Queso para untar: suave y cremoso, ideal para aperitivos.




























