Efemérides

Día Mundial del Helado de Chocolate: una propuesta que gusta a todos

El 7 de junio se celebra en todo el planeta. Y no es para menos: es una de las delicias dulces más populares y ha tenido nuevas versiones que lo mantienen en la cima de la escena gastronómica.

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El 7 de junio se celebra en todo el planeta. Y no es para menos: es una de las delicias dulces más populares y ha tenido nuevas versiones que lo mantienen en la cima de la escena gastronómica.

Para celebrar el Día Mundial del Helado de Chocolate cada 7 de junio, además de degustar una porción de esta exquisitez, es interesante explorar la fascinante historia detrás de este delicioso postre congelado que ha cautivado a millones en todo el mundo.

Y esto se debe a que el helado de chocolate es uno de los sabores más queridos y consumidos, y a que tiene raíces profundamente arraigadas en la historia culinaria. Sus orígenes se remontan a Italia en el siglo XVII: por aquel entonces, Antonio Latini publicó las primeras recetas en su libro El mayordomo moderno de 1693.

Estas recetas iniciales se basaban en el popular chocolate caliente de la época, elaborado con cacao, azúcar y especias como la canela y anís. El chocolate fue uno de los primeros sabores de helado, creado antes que el helado de vainilla, ya que las bebidas comunes como el chocolate caliente, el café y el té fueron los primeros alimentos que se convirtieron en postres helados.

No solo fue considerado como un postre, sino que tuvo también otras propiedades: Filippo Baldinucci, un médico italiano del siglo XVIII, recomendaba el helado de chocolate como remedio para diversas dolencias médicas, incluida la gota y el escorbuto.

A lo largo de los siglos, el helado de chocolate ha ganado popularidad y se ha convertido en un elemento básico de la gastronomía mundial. Su producción moderna implica la mezcla de cacao en polvo con huevos, crema, vainilla y azúcar, o incluso pasta de cacao para intensificar su sabor.

Cada 7 de junio se rinde tributo a este postre que fue creado tras el invento de la primera heladera automática en 1846, que estuvo a cargo de la norteamericana Nancy Johnson.

Sabor universal

El helado de chocolate varía según los gustos individuales. Desde el clásico chocolate negro hasta las variantes con leche o blanco, también se han dado combinaciones que ya están instaladas entre las elecciones de los paladares más exigentes, con almendras, coco o galletas.

Hay versiones más osadas como Alfajor Innamorato o el Chocolate Black, que despiertan los sentidos y deleitan los paladares más exigentes.

Según el Codex Alimentarius, que proporciona un conjunto internacional de normas para los alimentos, establece que el sabor del helado de chocolate debe provenir de sólidos de cacao sin grasa que deben comprender al menos el dos por ciento del peso de la mezcla, el contenido mínimo de grasa del helado de chocolate suele ser del ocho por ciento.

La base en el cacao

Entre los muchos bienes que América legó a la humanidad se encuentra el chocolate. El cacao fue considerado como “alimento de los dioses” que, según la leyenda azteca, fue un especial regalo de Quetzalcóatl, dios de la cultura mesoamericana.

La historia del cacao se remonta a unos 4000 años atrás, en la región central del continente americano que va desde México a los territorios de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

El ritual consistía en cosechar las vainas de cacao, abrirlas y sacar los granos de cacao, fermentarlos para eliminar los azúcares no deseados, dejarlos secar y retirarles la cáscara. Y además de utilizarlos para preparar bebidas y hacer manteca de cacao, se llegó a utilizar como moneda de cambio.

Las comunidades mexicanas preparaban la bebida mezclando semillas de cacao y de ceibas (palo borracho) y también agregaban hierbas y otras flores secas molidas, dándole características diferentes según la zona.

Es sabido que el cacao contiene muchas propiedades nutricionales y calóricas favorables para el organismo. Y el helado artesanal es la adaptación más deliciosa para incorporar todos sus beneficios, por eso tiene el podio como uno de los postres más elegidos.

Curiosidades

Dicen que todo comenzó con unos copos de nieve. Los chinos, hace más de dos milenios, tuvieron la idea de mezclar nieve con un preparado a base de frutas y miel y los romanos perfeccionaron la técnica. La idea de las paletas vino mucho después. Allí habría nacido el helado.

Según la Asociación Internacional de Productos Lácteos, el ranking lo encabeza Nueva Zelanda, donde cada habitante consume 26,3 litros de helado al año. El cono más grande que se preparó midió nada menos que 2.8 metros; lo hicieron un par de italianos que tenían devoción por esta delicia y querían pasar a la posteridad con este logro.

El mes con más producción de helado es junio, en coincidencia con el verano en el hemisferio norte.

La sensación que el congelado genera en el cerebro sucede cuando el helado toca la parte superior de la boca. Esto hace que los vasos sanguíneos de la cabeza se dilaten, dando esa sensación tan especial.

El cono de helado hizo su debut en 1904 en la feria de Mundial de San Luis en los Estados Unidos, supuestamente cuando se acabaron los envases para helado y el vendedor le pidió waffles a un vendedor de waffles, los dobló a modo de cono y los utilizó para vender el helado que le quedaba.

El más caro

Si hablamos de querer competir, el helado más oneroso del mundo se dio a días de que un comerciante de Nueva York presentara un pan de 1000 dólares. Tras esta propuesta, el dueño de un restaurante local presentó un helado de chocolate de 25.000 dólares (unos 17.000 euros), haciéndose con el récord mundial Guinness al postre más caro.

Todo se dio cuando Stephen Bruce se asoció con la joyería de lujo Euphoria New York para crear el Frrozen Haute Chocolate, una mezcla de 28 variedades de cacao, entre las que se incluyen 14 de las más caras y exóticas de todo el mundo.

El postre, cuyo nombre se escribe con dos erres, contiene una infusión de cinco gramos de oro comestible de 23 quilates y se sirve en un cáliz revestido de más oro comestible. En la base de la copa hay un brazalete de oro de 18 quilates y un quilate de diamantes blancos.

El helado está coronado con nata montada cubierta con más oro y una Madeline au Truffle de la chocolatería Knipschildt, que se vende por 2.600 dólares la libra (cerca de 453 gramos).

El postre se come con una cuchara de oro decorada con diamantes de color chocolate, que el cliente se puede llevar a casa. «Nos tomó un largo tiempo experimentar con todos los ingredientes y sabores, y se necesitaron más de tres meses sólo para diseñar la cuchara dorada», declaró Bruce a Reuters.

Para degustarlo, hay que hacer el pedido por adelantado y desde ya, contar con una billetera abultada.

  • Andrea Albertano

    Periodista. Degustadora de vinos, libros y delicias. Trabajó en numerosos medios de Argentina y de España. Especializada en contenidos vinculados a lo enogourmet y a la producción agroalimentaria.

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