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El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial del Caldo de Pollo

Día Mundial del Caldo de Pollo: estos son sus principales beneficios

El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial del Caldo de Pollo. Repasamos su historia y te compartimos una receta fácil para hacerlo en casa.

Día Mundial del Caldo de Pollo: estos son sus principales beneficios

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El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial del Caldo de Pollo. Repasamos su historia y te compartimos una receta fácil para hacerlo en casa.

Un plato que puede ser tan simple como sofisticado, el caldo de pollo es un platillo antiguo y tradicional que podemos encontrar en muchísimas culturas alrededor del mundo. Quizá una de las primeras comfort foods de la historia de la humanidad, se ha sido utilizado como remedio casero para combatir resfriados, aliviar problemas digestivos y mejorar el estado general del organismo.

El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial del Caldo de Pollo

La historia del caldo de pollo

El caldo de pollo como alimento medicinal tiene sus raíces en diversas culturas antiguas. La medicina tradicional china, por ejemplo, considera el caldo de pollo como un remedio para revitalizar el cuerpo y mejorar la circulación de energía. Por su parte, en la antigua Roma, se preparaban caldos de carne, incluidos los de pollo, por sus efectos vigorizantes, especialmente para personas enfermas o de avanzada edad. Haciendo un salto temporal, durante la Edad Media europea, los médicos recomendaban el caldo de pollo como remedio para aliviar los síntomas de enfermedades respiratorias y fortalecer el sistema inmune.

El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial del Caldo de Pollo

Los beneficios del caldo de pollo en tu salud

  1. Fortalece el sistema inmune: uno de los usos más conocidos del caldo de pollo es como remedio contra los resfriados y gripes. Su contenido de aminoácidos, como la cisteína, ayuda a aliviar la congestión y reduce la inflamación en el sistema respiratorio.
  2. Aporta nutrientes esenciales: al cocinar el pollo y las verduras en agua, se liberan minerales como el calcio, fósforo, magnesio, potasio y otros nutrientes esenciales. Estos ayudan a mantener la salud de los huesos, los músculos y el sistema nervioso.
  3. Favorece la digestión: el caldo de pollo es fácil de digerir y, al ser un alimento ligero, es ideal para quienes sufren de problemas digestivos. Los gelatinosos obtenidos de los huesos pueden mejorar la salud intestinal, promoviendo el equilibrio de la flora intestinal y la absorción de nutrientes.
  4. Hidratación y recuperación: al ser una preparación a base de agua y tener un contenido adecuado de sodio, el caldo de pollo ayuda a mantener la hidratación, especialmente importante en casos de enfermedades que producen fiebre o diarrea.
  5. Alivia dolores articulares: el colágeno y otros componentes que se liberan al hervir huesos de pollo pueden ayudar a mejorar la elasticidad y lubricación de las articulaciones. Algunos estudios sugieren que consumir caldo de hueso puede reducir el dolor en personas con artritis.
El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial del Caldo de Pollo

Una receta fácil para preparar caldo de pollo en casa

Ingredientes:

  • 1 pechuga o 2 muslos de pollo (puedes incluir huesos para un mejor sabor y nutrientes)
  • 2 litros de agua
  • 1 zanahoria grande, pelada y cortada en rodajas
  • 1 papa, pelada y cortada en cubos
  • 1 rama de apio, picada
  • 1/2 cebolla, picada
  • 1 diente de ajo, pelado
  • Sal y pimienta al gusto
  • Unas ramitas de cilantro o perejil fresco (opcional)
  • Limón y chile en rodajas para servir (opcional)

Instrucciones:

  1. Preparación del caldo: en una olla grande, coloca el agua y añade el pollo, la cebolla, el ajo, y una pizca de sal. Cocina a fuego medio-alto hasta que el agua comience a hervir. Una vez que hierva, reduce el fuego a medio-bajo y retira la espuma que se forma en la superficie para obtener un caldo claro.
  2. Añadir las verduras: agrega la zanahoria, la papa y el apio a la olla. Cocina a fuego lento durante aproximadamente 30 minutos o hasta que las verduras estén suaves y el pollo esté bien cocido.
  3. Sazonar y ajustar el sabor: Prueba el caldo y ajusta la sal y la pimienta al gusto. Puedes añadir las ramas de cilantro o perejil para darle un toque de frescura y sabor extra.
  4. Desmenuzar el pollo: saca el pollo de la olla, déjalo enfriar ligeramente y desmenúzalo con un tenedor. Devuélvelo al caldo.
  5. Servir: sirve el caldo caliente en tazones. Puedes agregarle un poco de limón y chile en rodajas para darle un toque más picante y fresco, según prefieras.

Consejos:

  • Si deseas un caldo más concentrado, puedes cocinarlo por más tiempo a fuego lento para que se intensifique el sabor.
  • También puedes agregar otras verduras como calabacita o chayote si lo deseas.
  • Soledad Venesio

    Licenciada en Ciencias de la Comunicación y docente (UBA). Fan absoluta del mundo de la cultura, para ella una buena serie de televisión y un excelete plato de comida son su maridaje soñado.

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