Desde su origen en la alta cocina francesa hasta convertirse en un plato emblemático de la gastronomía española, las croquetas han recorrido un largo camino. Su irresistible textura crujiente por fuera y suave por dentro, acompañada de un sinfín de rellenos, las ha convertido en un manjar universal. No importa si se disfrutan como tapa, entrante o plato principal, las croquetas son un reflejo de la creatividad culinaria que ha sabido adaptarse a las tradiciones y preferencias locales, convirtiéndose en una de las delicias más queridas de todo el mundo.
Así como las papas fritas, las croquetas —en toda su variedad de sabores— es uno de los platos favoritos de todos, alrededor del mundo. Ya sea como un acompañamiento ideal para tomar una cerveza con amigos o como acompañamiento de una propuesta más completa, también es imposible de aburrirse con esta creación gracias a su enorme variedad de sabores y posibilidades.
Crujiente por fuera y cremoso por dentro, una de las mayores curiosidades es que normalmente se la conecta con la cocina española pero, en realidad, la croqueta es de origen francés.

El origen de las croquetas y qué las hace especial
El término croqueta proviene del francés croquette, derivado de croquer, que significa “crujir”. Con varias teorías dando vueltas, se cree que fueron creadas por el chef francés Antonin Carême en el siglo XIX, quien servía estas delicias en banquetes de la alta sociedad. Inicialmente, las croquetas estaban destinadas a ser un plato sofisticado, preparado con ingredientes como trufas y carne de ave.
Con el tiempo, la receta se popularizó y llegó a otras partes de Europa, especialmente a España, donde adoptaron un carácter más humilde y se convirtieron en una forma ingeniosa de aprovechar las sobras de alimentos como pollo, jamón, bacalao, o incluso cocido madrileño.
Ahora bien, si nos preguntamos en dónde está la magia de la croqueta todos coincidirán en que radica en su textura contrastante. Con na capa exterior dorada y crujiente, ésta encierra un interior cremoso y suave.
La combinación perfecta se logra gracias al rebozado (generalmente con pan rallado) y a una bechamel bien preparada, que es la base de la mayoría de las recetas.

Croquetas en el mundo
Así como las croquetas tienen un lugar especial en la cocina española, otros países tienen sus propias versiones de este plato:
- Japón: las korokke japonesas suelen estar hechas de puré de patata en lugar de bechamel y se rellenan con carne picada, cangrejo o queso.
- Holanda: las kroketten son populares como comida rápida y se rellenan con ragú de carne. También tienen una versión más pequeña llamada bitterballen.
- Italia: las supplì y los arancini son similares, pero están hechos de arroz y suelen llevar un corazón de mozzarella derretida.
- Brasil: las coxinhas tienen una forma alargada que recuerda a una lágrima, y su masa se elabora con harina de trigo y caldo de pollo.

5 cosas que quizá no sabías sobre las croquetas
- La croqueta más grande del mundo se preparó en Madrid en 2018. Pesaba 50 kilos y su preparación llevó 8 horas.
- En 2019, la Agencia Espacial Europea (ESA) desarrolló una versión de croquetas apta para el consumo en el espacio. Estas croquetas fueron diseñadas para ser consumidas en microgravedad, permitiendo a los astronautas disfrutar de este manjar terrestre durante sus misiones.
- Estudios científicos han analizado la estructura de las croquetas para entender cómo se logra la combinación perfecta de crujiente y cremoso. Investigaciones han demostrado que la clave está en la proporción de almidón y agua en la masa, así como en la temperatura y tiempo de fritura.
- La industria de las croquetas genera millones de euros anualmente en España. Este plato no solo es un deleite culinario, sino también un motor económico que impulsa la producción de ingredientes como el jamón, el pollo y el pescado.
- Las croquetas son un ejemplo de cocina sostenible, ya que permiten aprovechar sobras de alimentos y reducir el desperdicio. Esta práctica no solo es económica, sino también ecológica, contribuyendo a la reducción de residuos alimentarios.
Consejos del chef para hacer las croquetas perfectas
- La bechamel es la clave. Debe ser cremosa pero lo suficientemente espesa para moldear sin dificultad.
- Reposo imprescindible. Deja la masa en el frigorífico al menos 4 horas (o mejor, toda la noche) para que sea más fácil darles forma.
- Rebozado doble. Pasarlas por huevo y pan rallado dos veces garantiza un exterior más crujiente.
- Aceite caliente y abundante. Fríelas a 180 ºC y de pocas en pocas para que no se enfríe el aceite.




























