Cada 29 de julio se conmemora un plato italiano de trascendencia internacional.
Es un plato que, en cualquier restaurante que se precie, ofrece una versión. La lasagna es, sin duda, una de las creaciones más emblemáticas de la cocina italiana. Tiene un origen tan antiguo que hay que remontarse a la antigua Roma.
Cada 29 de julio, en todo el mundo, se festeja en su honor. Y no es para menos: más allá de las versiones gourmet, es uno de los platos más versátiles y nutritivos ya que se puede hacer en su opción veggie con espinacas, berenjenas, o también con carne de vaca, cerdo o pollo.
Dicen los expertos que su nombre no solo se refiere al plato sino al tipo de pasta que se utiliza en su preparación; hablamos de las láminas de pasta plana y ancha. Para preparar las lasagnas, estas láminas se alternan con capas de carne, queso ricotta y mozzarella y suele cubrirse con salsa de tomate o bechamel.
Es tal el grado de relevancia que tomó este plato que hay opciones locales en cada país. En México, la sirven con salsa de enchilada y en Grecia, con carne de cordero y salsa de yogur. Incluso hay algunas propuestas dulces en las que sustituyen los ingredientes salados por capas de crepes, frutas, crema batida y chocolate.

Un plato que tiene origenes en Roma
Según la etimología, la palabra “lasagna” tiene su origen en el griego lasanon. Este término se refería a un plato de barro en el que se cocinaba la comida. Fueron los romanos quienes adoptaron esta palabra para describir una pasta plana que se cocinaba y se servía con diferentes salsas.
Fue en Bolonia, Italia, donde la receta se refinó y adquirió la forma que conocemos hoy, con capas de pasta alternadas con ragú de carne, salsa bechamel, queso y tomate.
Aunque tiene muchas similitudes con la forma en que se elabora actualmente, había una pequeña diferencia: la pasta no se cocía previamente sino que se cocinaba junto con la salsa en el horno. Recién durante el Renacimiento la pasta se empezó a hervir antes de armar el plato. Eso le da una textura más suave.
Hay otras historias que suelen rodar por el planeta respecto a la pasta. Por ejemplo, un libro medieval menciona que la primera receta de lasagna fue preparada en 1390 para el rey Ricardo II, en Inglaterra. Los italianos aseguran que María Brogogno creó la receta de la lasagna en 1316.

Un ícono global
La lasagna se celebra en muchísimas partes del mundo, con promociones, espectáculos, tips y propuestas diferentes.
Aunque parezca extraño, el Reino Unido es el país que tiene mayor consumo de lasagna del mundo. En Italia se consume en cualquier época del año, pero en especial en las festividades.
En México, las elaboran con asiduidad, tanto es así que Giuseppe Manniello, chef del restaurante Cucina Mia, ubicado al sur de la CDMX asegura que “la lasagna es un platillo que te apapacha, es consistente, cálido y sedoso, perfecto para una tarde de mimos y llenarte de energía”.
Entre las lasagnas más famosas se encuentra la napolitana que se elabora con huevo y berenjena. Hay fanáticos en todos lados, pero en Argentina se llevan los laureles. Fue allí donde, en 2012, batieron el récord de la lasagna más grande del mundo. El platillo que se preparó tuvo un peso de 2700 kilos.
En 2020, la lasagna fue nombrada por el periódico estadounidense The Wall Street Journal como el platillo del año en la ciudad de Nueva York. Incluso se ha popularizado gracias a un personaje de la fantasía. El gato Garfield adora la lasagna y la tiene como su plato preferido.
Según el creador de esta tira, el amor de Garfield por ese plato se debe a que nació en un restaurante italiano. Inmediatamente abrió sus ojos y devoró toda la pasta que había en el lugar. Además de comer lasagna, su deporte favorito es molestar a Odie, el perro de su dueño Jon.
Es tal la importancia de este plato en la gastronomía que, en 2013, el chef Davide Scabin preparó una versión boloñesa para la Estación Espacial Internacional. La bautizó como la “lasagna espacial”, cada porción dura 36 meses y soporta el proceso de deshidratación e hidratación sin perder su sabor.

Un plato emblema de la cocina italiana
Es tal el amor y la devoción que los italianos tienen por este plato que fueron ellos quienes inventaron las primeras máquinas para la elaboración de las láminas con las que se prepara. Luego, de la mano de los inmigrantes, la llevaron como bandera culinaria por el mundo.
Entre las opciones más populares se encuentra la lasagna boloñesa. Esta se elabora con las tradicionales láminas de pasta y se le intercalan capas de bechamel y salsa boloñesa, que se elabora con carne picada de ternera y cerdo, zanahoria, apio, cebolla, tomate y sal. Se le añade por encima queso parmesano rallado para llevar al horno y que quede gratinado.
Hay otra versión muy reconocida a lo largo del mundo que es la lasagna napolitana. En este caso, se prepara con láminas de lasagna, mozzarella, scamorza (queso semiduro típico de la cocina italiana elaborado con leche de vaca y leche de cabra), salsa de tomate, huevos, albóndigas, ricotta y ragú napolitano, una salsa similar a la salsa boloñesa que se elabora con carne de ternera y trozos de otros tipos de carne, jamón y embutido mezclado con zanahoria, apio y salsa de tomate, aliñada con pimienta y hojas de mejorana, parecido al orégano.
No puede faltar en la mesa de cualquier comensal que se precie, la versión al pesto. Esta es llamada también de Portofino y es típica de la región de Liguria. En este caso las láminas de pasta se intercalan con el pesto genovese, cuyo sabor característico proviene de la albahaca, piñones molidos y ajo, todo aderezado con queso parmesano y aceite de oliva.





























