Con sangre andaluza
En la entrevista con CHEFS TV, Dani García contó que actualmente posee con varias marcas de otros tantos espacios gastronómicos: Lobito de mar, BiBo, La Chambre Bleue, Casa Dani, Leña, Tragabuches, entre otras. “Son todas muy diferentes pero van unidas a un denominador común: que tu sangre y tu alma son andaluzas”, se ufanó, marcando lo que considera parte de su esencia.
Entre los puntos en los que más enfatizó Dani, estuvo el hecho de que las cosas, cuando salen, salen de manera natural “porque son tu esencia, tu manera de pensar, de hacer y de cocinar”. Al respecto, tiene más que claro que cerdo ibérico habrá siempre en todas sus marcas: “¡Cómo no voy a cocinar con cerdo ibérico, con aceite, con un buen tomate o un buen gazpacho, en cualquier tipo de marca que tengamos ya sea un 3 estrellas Michelin o sea un restaurante por 40 euros. Al final siempre hay una esencia que tiene que ver con tu cocina, con tu cultura y con lo que has crecido, pero insisto, de manera natural, no es forzado”.
En cuanto a su plan de expansión, el cocinero aseguró que siempre trata de darse un tiempo para pensar. Relató que, en general, cuando abre algún restaurante tiene claro que irá tres veces al año, 3 días de 365, por lo que trabaja para marcar su esencia en el equipo y transmitirle las pautas lo mejor posible para que sean buenos representantes.
Pero además de eso, García sostuvo que es fundamental la reflexión porque “cuando decides crecer de esta manera y cuando decides abrir restaurantes por el mundo, va a ser tuyo al 80 %, no al 100 %. Esto es lógico”.
“Me encanta la cocina, pero, no sé, me apasionaba y me obsesionaba el crecimiento por el mundo. Para mí, hoy día mi trabajo es transmitir qué cocinar y cómo cocinar”, contó entusiasmado.
Acerca de este tema, entendió que busca hacer lo máximo posible y estar rodeado de los mejores: “Porque son ellos, los que son tus manos y los que hacen el ejercicio de cocinar cada día”.
En ese sentido, manifestó que es un verdadero desafío brindar una cocina con identidad en distintos países y ciudades. “No tiene nada que ver cuando tú te sientas en Nueva York, que cuando te sientas en Londres, en París, en Dubái o en Catar. Son países tremendamente diferentes, con culturas diferentes”, enfatizó.
“Recientemente abrimos en Budapest y no suelen ofrecer sopas frías en esa ciudad. Pero ¡nosotros somos andaluces! ¿Comemos sopas calientes? Sí, evidentemente, también, ¿no? Pero somos más un sitio de sopas frías. No voy a meter el gazpacho por los ojos de los húngaros, si verdaderamente en su cultura están acostumbrados a comer sopas calientes. Pues me buscaré hacer una sopa caliente que tenga que ver con Andalucía. Y que ellos la puedan entender”, explicó.