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Dani García: el embajador de la gastronomía andaluza en el mundo

El chef Dani García fusiona sabores andaluces con técnicas globales. Tras obtener dos estrellas Michelin en su restaurante, Smoked Room, en Madrid, decidió lanzarse a un nuevo plan donde busca democratizar la gastronomía española.

Dani García: el embajador de la gastronomía andaluza en el mundo

CRÉDITO: JAVIER PEÑAS

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El chef Dani García fusiona sabores andaluces con técnicas globales. Tras obtener dos estrellas Michelin en su restaurante, Smoked Room, en Madrid, decidió lanzarse a un nuevo plan donde busca democratizar la gastronomía española.

El renombrado chef Dani García cautiva los paladares más exigentes a nivel internacional con su habilidad para fusionar los sabores auténticos de su tierra natal con las técnicas vanguardistas de la alta cocina global.

Su trayectoria en la cocina comenzó en la Escuela de Hostelería de Málaga La Cónsula, donde inició su formación. Luego, trabajó junto con Martín Berasategui y, desde entonces, se ha hecho un nombre en el mundo de la gastronomía global.

Lo hizo primero con un restaurante que llevaba su nombre en Marbella y luego con Smoked Room, ubicado en Madrid, el cual recibió dos estrellas Michelin a solo seis meses de su apertura.

Desde entonces, con su proyecto de democratizar su propuesta, triunfa en una veintena de restaurantes en seis países, entre ellos España, Estados Unidos, Reino Unido y Qatar. En charla con CHEFS TV García contó los motivos que lo llevan a querer expandir los sabores de su patria y la importancia que le concede a las distinciones que recibió.

La felicidad no se mide en premios

Durante la entrevista García reveló que a partir de haber conseguido las estrellas Michelin, su vida y su cabeza cambiaron. “Me retiré un poco de la alta cocina y decidí no ir a muchos congresos, pero en el fondo, a los sitios que vuelvo son sitios que me marcaron en algún momento y la gente que hay alrededor es la que me gusta”, contó.

Acerca de las premiaciones, su caso es ciertamente emblemático. “Creo que soy en ese aspecto un raro que no persigue ni premios, ni distinciones, ni nada. Persigue su propia felicidad”, recalcó.

Y agregó: “Hay gente que persigue tener tres estrellas, las consigue y quiere seguir. Lo respeto y me gustaría que me respetaran a mí también cuando decido no hacerlo. Es un mundo que no me apasiona demasiado; no me apasiona todo lo que hay alrededor”.

En tal sentido, el chef consideró que él busca trabajar por su felicidad. “Si eso conlleva traer premios pues que vengan, pero no es una cosa que me obsesione; no me levanto pensando ‘voy a trabajar por conseguir ese premio’”, argumentó.

Entre las palabras en las que puso más énfasis durante la charla, estuvo la palabra “felicidad”. “Me levanto pensando en trabajar por lo que me hace feliz y por lo que creo que hace feliz al cliente. Eso te dará el premio más importante que es tu felicidad, tu confort y disfrutar de lo que haces. Fuera de eso no me interesa mucho más”.

Con sangre andaluza

En la entrevista con CHEFS TV, Dani García contó que actualmente posee con varias marcas de otros tantos espacios gastronómicos: Lobito de mar, BiBo, La Chambre Bleue, Casa Dani, Leña, Tragabuches, entre otras. “Son todas muy diferentes pero van unidas a un denominador común: que tu sangre y tu alma son andaluzas”, se ufanó, marcando lo que considera parte de su esencia.

Entre los puntos en los que más enfatizó Dani, estuvo el hecho de que las cosas, cuando salen, salen de manera natural “porque son tu esencia, tu manera de pensar, de hacer y de cocinar”. Al respecto, tiene más que claro que cerdo ibérico habrá siempre en todas sus marcas: “¡Cómo no voy a cocinar con cerdo ibérico, con aceite, con un buen tomate o un buen gazpacho, en cualquier tipo de marca que tengamos ya sea un 3 estrellas Michelin o sea un restaurante por 40 euros. Al final siempre hay una esencia que tiene que ver con tu cocina, con tu cultura y con lo que has crecido, pero insisto, de manera natural, no es forzado”.

En cuanto a su plan de expansión, el cocinero aseguró que siempre trata de darse un tiempo para pensar. Relató que, en general, cuando abre algún restaurante tiene claro que irá tres veces al año, 3 días de 365, por lo que trabaja para marcar su esencia en el equipo y transmitirle las pautas lo mejor posible para que sean buenos representantes.

Pero además de eso, García sostuvo que es fundamental la reflexión porque “cuando decides crecer de esta manera y cuando decides abrir restaurantes por el mundo, va a ser tuyo al 80 %, no al 100 %. Esto es lógico”.

“Me encanta la cocina, pero, no sé, me apasionaba y me obsesionaba el crecimiento por el mundo. Para mí, hoy día mi trabajo es transmitir qué cocinar y cómo cocinar”, contó entusiasmado.

Acerca de este tema, entendió que busca hacer lo máximo posible y estar rodeado de los mejores: “Porque son ellos, los que son tus manos y los que hacen el ejercicio de cocinar cada día”.

En ese sentido, manifestó que es un verdadero desafío brindar una cocina con identidad en distintos países y ciudades. “No tiene nada que ver cuando tú te sientas en Nueva York, que cuando te sientas en Londres, en París, en Dubái o en Catar. Son países tremendamente diferentes, con culturas diferentes”, enfatizó.

“Recientemente abrimos en Budapest y no suelen ofrecer sopas frías en esa ciudad. Pero ¡nosotros somos andaluces! ¿Comemos sopas calientes? Sí, evidentemente, también, ¿no? Pero somos más un sitio de sopas frías. No voy a meter el gazpacho por los ojos de los húngaros, si verdaderamente en su cultura están acostumbrados a comer sopas calientes. Pues me buscaré hacer una sopa caliente que tenga que ver con Andalucía. Y que ellos la puedan entender”, explicó.

El Bulli como cuna

“Crecí en El Bulli. Y me considero un tío con mucha suerte: nací justo en el momento de una generación que, a pesar de ser probablemente el más joven, disfrutó de toda una esencia, la cual dudo que se repita”, recordó Dani García. Luego contó que él fue a trabajar en El Bulli cuando tenía veinte años. “Creo que no llegaba a 21 y no había internet y no había un montón de cosas. Yo sabía que ahí había un restaurante que era una revolución”, señaló.

Como para muchos otros, el restaurante creado por Ferran Adrià le cambió la vida: “No solo a mí, sino creo que a todos los cocineros de nuestra generación”. “El Bulli en tu cabeza, cuando lo recibes por primera vez, tu cabeza explota y dices ‘aquí hay un montón de puertas, o de nuevas puertas abiertas que nunca se han explorado’” evaluó y sostuvo que sus primeros platos eran inspiración pura de aquel primer Bulli.

Por aquel entonces, se inspiró en el libro El sabor del Mediterráneo de Ferran Adrià. “Uno de los platos se llamaba el Menjar Blanc, con un granizado de tomate y orégano. Y claro, yo vi aquello, no quería hacer lo mismo. Pero en aquel momento, hice un granizado de vino tinto que además lo infusionaba con vainilla. Si yo no te lo cuento, probablemente nadie se hubiera dado cuenta de que ese plato se ha inspirado en El Bulli”, reveló.

Cocinero o empresario

Ante la consulta de si se siente empresario o cocinero, García fue claro: “Me he tirado toda la vida siendo cocinero. Evidentemente, tengo una empresa, todos tenemos una empresa, más grande o más pequeña. De una manera u otra, todos los cocineros que montan su propio negocio son empresarios”.

Sin embargo, enfatizó que él siempre se obsesionó un poco con ese mundo «casualizado» y los tipos de marcas de restauración que no tenían nada que ver con lo que hacía.

“Honestamente me veo más como un director creativo de mi propia empresa donde verdaderamente nos dedicamos a crear conceptos y platos para diferentes marcas. Me sigo sintiendo cocinero, pero creo que también es muy sano que todos los cocineros piensen en la parte empresarial”, reflexionó.

Sobre su papel como conductor de ese gran barco que son sus restaurantes, Dani García valoró el hecho de que hay muchas personas que viven de ese proyecto. “Que tienes una familia, tienes hijos, quieres darles lo mejor. Hay que ser responsable. A mí no me vale eso de ‘voy a cocinar, voy a ser el mejor cocinero del mundo’, si luego, al final, no hay una sostenibilidad económica”, sentenció.

Y finalizó: “Si ya eres rico y te sobra el dinero y quieres gastarlo en eso, es totalmente lícito. Pero yo creo que todo el que tiene una empresa, sea de cocina, restauración, restaurante o no, evidentemente tiene que intentar que dé su fruto y que sea sostenible, porque si no entra en una zona de peligro”.

  • Pablo Dagnino Pinasco

    Soy un productor de contenido especializado en gastronomía. Cada viaje por el mundo es para mí una oportunidad para conocer y entrevistar a nuevos chefs, descubrir restaurantes y explorar la gastronomía local. También creo recetas y trabajo en la producción de contenido culinario, combinando mi pasión por la cocina con mi experiencia en la producción audiovisual.

  • Andrea Albertano

    Periodista. Degustadora de vinos, libros y delicias. Trabajó en numerosos medios de Argentina y de España. Especializada en contenidos vinculados a lo enogourmet y a la producción agroalimentaria.

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