Disponible en Prime Video, esta película es un verdadero homenaje a las dos pasiones de Jon Favreau: la cocina y el cine.
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Disponible en Prime Video, esta película es un verdadero homenaje a las dos pasiones de Jon Favreau: la cocina y el cine.
La búsqueda del éxito y la prosperidad económica puede muchas veces no estar en sintonía con la necesidad de autenticidad. El llamado de quien ama su profesión a innovar, explorar nuevos caminos, salirse de la receta conocida, es algo que muchas veces no simpatiza a quienes sólo quieren ganar dinero por el camino seguro. El riesgo no es negocio, y el reconocido chef Carl Casper empieza a entender eso el día que, ya cansado de cocinar siempre el mismo -y efectivo- menú en el restaurante para el que trabaja, le propone al dueño del local renovar la carta.
Jon Favreau, director, guionista y protagonista de Chef es también en la vida real un amante de la cocina gourmet. De hecho, en 2019 estrenó en Netflix The Chef Show, una serie documental de 3 temporadas donde junto al Chef Roy Choi dan a conocer la cocina de renombrados chefs.
En Chef, esta comedia estrenada en 2014, Favreau ya había empezado a unir sus pasiones por el cine y la comida contando la historia de Carl Casper, interpretado por él mismo, quien sufre una crisis de mediana edad en su trabajo y en su relación con su hijo de 10 años. Carl necesita expandirse, salir de los lugares conocidos que lo han llevado a ser desde hace más de diez años un chef de un restaurante prestigioso pero en el que se siente atrapado.

La visita de un renombrado crítico gastronómico que pone en palabras lo que a él le sucede con su propio menú del que su jefe no le permite salir por miedo a arriesgar la ganancia económica -«Debes tocar todos tus hits», le dice el propietario interpretado por Dustin Hoffman- le da un sacudón a Carl, quien decide dejar el establecimiento para emprender su propio food truck y cocinar sandwiches.
La cocina de Casper, según el crítico gastronómico, está “impaciente por complacer”. Y como no hay nada más hiriente que la corrección para alguien que busca la autenticidad, el Chef se enfurece y decide hacer su propio camino. El elenco de lujo, que se completa con el ya nombrado Hoffman, Sofía Vergara, John Leguizamo, Scarlett Johansson y hasta Robert Downey Junior haciendo un pequeño pero preciso papel, acompaña majestuosamente a Favreau en este viaje tan divertido como conmovedor que nos enseña que nunca es tarde para arriesgar un poco más en la vida.
Por otro lado, Carl tiene una relación también correcta con su pequeño hijo de 10 años. Divorciado, intenta complacer al niño con salidas y viéndolo cada vez que puede, pero hay algo que no fluye en la relación. Falta comunicación; que además de ser padre e hijo sean amigos, compañeros, compinches. Y eso también es Chef. Una buddy movie entre un padre y un hijo que aprenden a quererse.

Con la compañía de su fiel amigo y asistente Martin y de su pequeño hijo Percy, Carl comienza a recorrer distintos lugares con sus sandwiches. En cada parada integra un nuevo sabor para su menú. Con el punto de partida en Miami -en “la pequeña Cuba”, de donde es oriunda su ex mujer y madre de su hijo con la que tiene una excelente relación- y ayudado por Martin, que también es latino, comienza a vender sándwiches cubanos. Prueba sabores, busca ingredientes -”Buscar ingredientes te da ideas para cocinar”, le dice a su hijo yendo de compras-, explora y vende los mejores sandwiches cubanos de todo Miami. El Jefe (así se llama el food truck) es todo un éxito.
En New Orleans visitan en el Barrio Francés y Carl lleva a su hijo a probar beignets, un dulce típico de Francia que allí tiene su propia versión. Los beignets de New Orleans son un dulce de masa frita servido bajo una nube de azúcar glasé. Así, también incorporan esta preparación en el food truck. En Texas prueban la carne asada a fuego lento durante la noche. Y así van haciendo su propio tour gourmet que de alguna manera educa a su hijo en la diversidad de sabores de cada zona. Mientras tanto, El Jefe sigue siendo más y más conocido.

En las primeras escenas de la película, cada vez que Percy le pide a su padre acompañarlo a su trabajo él le dice que no, porque hay gente adulta insultándose, porque hay apuro, porque, en definitiva, es cosa de grandes. El camino que transita el personaje de Carl no es solo hacia su realización profesional como el chef que siempre quiso ser, sino también como el padre que nunca pudo ser.
“Me gusta que pasemos tiempo juntos” le dice su hijo cuando le está enseñando cómo usar Twitter. El padre no entiende de qué habla. Siempre hacen “planes juntos”, pero el chico aclara que se refiere a que estén conversando, a que estén aprendiendo algo el uno del otro. Carl no sólo integra los sabores que más le gustan a sus recetas, sino que en el trayecto de Chef aprende a integrar a su hijo a su vida: a escucharlo, a entender que también puede aprender algo de él. Entre ambos nace una admiración mutua que se adivina eterna. Haciendo cosas juntos en las que ambos se interesen, compartiendo lo mejor de cada uno con el otro, se enriquecen mutuamente y se crea un vínculo irrompible.
El corazón de la película está en esta relación padre-hijo. El personaje central no sería capaz de transitar un nuevo aprendizaje si no se permitiera ser permeable a su hijo. Su hijo no es sólo compañía, sino compañero. Y ese ingrediente fundamental convierte a Chef en una película entrañable y profundamente conmovedora, que sabe tomar una receta conocida y hacerla auténtica, personal y única. Como El Jefe.
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