La cuarta edición de Calesita reunió a más de 3.000 personas en una noche única de sabores, música y colaboración entre algunos de los mejores cocineros de América Latina. Ocho sedes, platos exclusivos y un espíritu festivo marcaron esta nueva vuelta gastronómica por la Ciudad de Buenos Aires.
El jueves 12 de junio, Buenos Aires volvió a vibrar al ritmo de Calesita, el evento gastronómico ideado por Grupo Thames que ya se convirtió en un clásico para los amantes del buen comer. En esta cuarta edición, más de 3.000 personas se lanzaron a una noche itinerante que reunió lo mejor de la cocina latinoamericana, con chefs de renombre internacional cocinando codo a codo con referentes locales. Ocho sedes distribuidas por Palermo, una experiencia libre y sin reservas, platos únicos pensados para la ocasión y un cierre festivo hicieron de esta edición la más grande hasta el momento.

Una vuelta por los sabores de América Latina
Con la premisa de girar por la ciudad como en una calesita, el evento propuso a los comensales armar su propio recorrido entre las ocho sedes participantes: Niño Gordo, Mengano, José el Carnicero, Tres Monos, Gran Dabbang, Julia, Crizia y el flamante Víctor Audio Bar. En cada parada, un chef anfitrión abría su cocina para compartirla con un colega de otro país, dando lugar a colaboraciones inéditas y platos diseñados exclusivamente para esa noche.
Este año, la presencia internacional fue más fuerte que nunca. Desde Rodolfo Guzmán (Boragó, Chile), Jaime Rodríguez (Celele, Colombia) y Mitsuharu Tsumura (Maido/Karai, Perú/Chile), hasta talentos emergentes como Valentina Arteaga (Phayawi, Bolivia) o Pedro Chavarría (Demo, Chile), los chefs invitados ofrecieron un panorama diverso, audaz y profundamente ligado a los territorios que representan. A su vez, la coctelería tuvo su lugar con Aarón Díaz (Carnaval, Perú) y la dulzura llegó de la mano de Camila Fiol, reconocida como la mejor pastelera de América Latina.

Una noche libre, lúdica y bien porteña
Calesita es, ante todo, una experiencia dinámica y performática. No hay reservas ni horarios: cada visitante decide su ruta, se suma a las filas y elige qué probar. Todo está pensado para que el público disfrute con libertad. El clásico colectivo porteño trasladaba a los participantes entre sede y sede, ambientado con música, luces y animación, convirtiendo el trayecto en parte del espectáculo.
La noche culminó con una gran fiesta en La Uat, donde cocineros, bartenders, productores, periodistas y comensales se encontraron para celebrar una jornada marcada por la creatividad y el encuentro. El entusiasmo se notaba en cada parada, con cocinas vibrando al ritmo del trabajo colectivo y un clima de comunidad que se respiraba en el aire.

Un evento que proyecta a Buenos Aires en el mapa global
Apoyado por marcas como Bigbox, Luigi Bosca, ICBC, Dazzler by Wyndham y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través de BA Capital Gastronómica, Calesita no solo celebra la cocina, sino que impulsa el desarrollo económico, la identidad cultural y el talento local. La hospitalidad de Buenos Aires, sumada a la diversidad de propuestas, consolida a la ciudad como un referente culinario a nivel regional.
Desde su primer edición, Calesita no ha dejado de crecer, tanto en convocatoria como en calidad y proyección. «Es maravilloso ver que en Argentina y en Latinoamérica se esté armando algo tan groso», se escuchaba decir entre los asistentes. Y todo indica que esto recién empieza.

Nuestra experiencia en primera persona por Pablo Dagnino Pinasco
Desde el primer momento se percibía la magnitud del evento y lo bien organizado que estaba todo. La difusión en redes sociales, la producción audiovisual y la atención del equipo de prensa fueron impecables. Se respiraba un auténtico clima de fiesta mientras recorríamos los restaurantes aliados de Germán Sitz y Pedro Peña. En cada parada se notaba la alegría de los chefs y de todos los colegas que participaron.
Impacta ver cuánto ha crecido este proyecto. No tengo dudas de que en el futuro muchos más cocineros van a querer sumarse. Es realmente emocionante ver cómo, en Argentina y en toda Latinoamérica, se está construyendo algo tan potente, con tanta colaboración y con invitados internacionales que vienen a ser parte de esta celebración.
Los platos que probamos estuvieron excelentes. El colectivo clásico porteño recorría las distintas sedes, y cada uno estaba intervenido con música, colores y un equipo que animaba y hacía reír a los invitados. Fue, sin dudas, una gran fiesta.




























