En el corazón de la Ribera del Duero, Bendito Destino emerge como un proyecto apasionado dedicado a preservar y revitalizar viñedos centenarios, fusionando tradición y modernidad en cada botella.
La Ribera del Duero, con su rica historia vitivinícola que se remonta a la época romana, ha sido testigo del resurgimiento de viñedos olvidados gracias a iniciativas como Bendito Destino. Este proyecto, liderado por el reconocido sommelier Terry Kandylis, se dedica a rescatar y cultivar viñas centenarias en Canalejas de Peñafiel, Valladolid, produciendo vinos que capturan la esencia y el legado de la región.

Un encuentro con la historia
Durante la pandemia de 2020, Terry Kandylis, campeón sommelier del Reino Unido en 2016 y de Grecia en 2015, visitó la Ribera del Duero. Allí, descubrió viñedos históricos abandonados que despertaron su pasión por elaborar su propio vino. Guiado por Secundino, el viticultor más anciano de Canalejas de Peñafiel, Terry adquirió parcelas de viñas extremadamente antiguas, plantadas en «vaso», con el objetivo de preservar su legado. Así nació Bendito Destino, un nombre que refleja la misión de proteger y celebrar estas viñas históricas.

Viñedos centenarios: un patrimonio vivo
Los viñedos de Bendito Destino se encuentran en Canalejas de Peñafiel, la localidad más alta de Valladolid, a 925 metros sobre el nivel del mar. Inicialmente, el proyecto contaba con 2,14 hectáreas, pero ha crecido hasta abarcar aproximadamente 8 hectáreas de viñas de más de 80 años, algunas superando el siglo de vida. Estas parcelas, con exposiciones variadas, crean microclimas ideales para el cultivo de diversas variedades de uva. Los viñedos son principalmente «mezclas de campo» que incluyen hasta siete variedades diferentes, como Tempranillo, Garnacha, Bobal, Monastrell, Albillo Mayor, Jaén Blanco y Malvasía Riojana. Todas las uvas se cosechan y vinifican juntas, resultando en vinos con perfiles de sabor únicos.

El arte de la vinificación
En Bendito Destino, la vinificación se aborda con un profundo respeto por la tradición y el entorno. Se emplean prácticas agrícolas sostenibles, permitiendo que cada viñedo sea el maestro y los viticultores, los estudiantes. Este enfoque garantiza que los vinos reflejen auténticamente el «terroir» y la historia de cada parcela. La bodega produce una gama de vinos que incluyen blancos, claretes y tintos, cada uno elaborado con meticulosa atención al detalle para capturar la esencia de las uvas y el suelo de la Ribera del Duero.
Bendito Destino no solo produce vinos de alta calidad, sino que también desempeña un papel crucial en la conservación del patrimonio vitivinícola de la Ribera del Duero. A través de la dedicación a viñedos centenarios y prácticas de vinificación respetuosas, este proyecto asegura que la rica historia y tradición de la región perduren en cada botella, ofreciendo a los amantes del vino una conexión tangible con el pasado y un sabor auténtico de la tierra.




























