El restaurante del chef Nicolás Solanilla en Guatemala ganó uno de los premios más especiales otorgados por Latin America’s 50 Best Restaurants.
La temporada de premiaciones sigue en pleno esplendor y, días atrás, llegó el turno de una de las más especiales: el One To Watch de Latin America’s 50 Best Restaurants, una celebración a los talentos emergentes del continente latinoamericano.
En esta ocasión el ganador fue un nuevo restaurante en la ciudad de Guatemala, el país donde tomará lugar la gala de premiación de la lista 2025: Ana Cocina Local, liderado por Nicolás Solanillo, joven chef colomiano.

“Es un enorme placer anunciar a Ana como el ganador del One To Watch Award de este año. La capacidad del chef Nicolás Solanilla para entrelazar su herencia colombiana, sus experiencias internacionales y su profundo respeto por los ingredientes locales de Guatemala en una narrativa culinaria tan auténtica y conmovedora resulta verdaderamente inspiradora. Ana representa el futuro vibrante de la gastronomía latinoamericana”, comentó William Drew, Director de Contenido de Latin America’s 50 Best Restaurants.
Sobre Ana Cocina Local
Nicolás Solanilla nació en Bogotá y, en sus cortos 32 años, pasó por cocinas tan variadas como exigentes: Rafael, La Despensa, Azahar, Flor de Lis y Maíz, por nombrar algunos. En Ana Cocina Local, uno de sus proyectos guatemaltecos, muestra con todo esplendor su filosofía culinaria: el amor por el producto local, no sólo por su valor gastronómico sino cultural, un medio para construir comunidad.
En Ana hay menú degustación y también a la carta, con platos que van al centro, para compartir. Con la estacionalidad como bandera, cambia constantemente. Inevitablemente, algunos clásicos se volvieron inamovibles. Los vegetales tienen gran protagonismo, bien acompañados por proteínas animales, terrestres y acuáticas. Cada tanto aparecen guiños a la cultura colombiana con la que Solanillo creció, mezclada con influencias de su nuevo hogar.

“Recibir este premio es un honor inmenso para mí y para todo el equipo de Ana. Este reconocimiento valida nuestra pasión por resaltar los extraordinarios ingredientes que descubrimos continuamente en la tierra generosa y abundante de Guatemala, al mismo tiempo que da protagonismo a las historias detrás de nuestra cocina”, declaró el chef galardonado. “Estamos profundamente agradecidos por este reconocimiento y entusiasmados por continuar nuestro camino, compartiendo nuestra visión de una cocina migrante, mestiza y multicultural que honra sus raíces mientras abraza nuevas posibilidades”.
Mano a mano con el chef
¿Cómo llegaste a Guatemala?
Después de mi paso por Cartagena quería explorar otra cultura y me propusieron abrir un restaurante acá. Me vine con muchas ganas de conocer otro país y quedé gratamente sorprendido por las personas que encontré, por la despensa de ingredientes, sus preparaciones tradicionales y por el sincretismo religioso que es único.
¿Qué te lleva a iniciar tus proyectos personales allí y no en tu país natal?
Creo que todo fue circunstancial, siempre tuve la idea de abrir mis proyectos en Colombia y creo que algún día lo haré. Pero en pandemia comencé a hacer cenas clandestinas en mi apartamento y en casa de otras personas, fui mejorando la experiencia y poco a poco fue evolucionando hasta poder abrir un lugar físico. Fue un proceso casi natural y creo que estaba en un momento en donde nadie tenía certeza de si te daba COVID y terminabas en un hospital o te quitaba la vida, así que decidí dar el paso en ese momento por qué pensé que podía no llegar a tener el tiempo de abrirlo si esperaba a volver a Colombia y que se diera la oportunidad.

¿Cómo surge Ana? ¿Qué quieres transmitir allí?
Ana es un proyecto del que venía hablando hace muchos años con mis amigos de adolescencia. Siempre quise tener un lugar donde mostrar mi cocina cuando tuviera la madurez gastronómica y me imaginaba que iba a ser en Bogotá después de viajar y conocer otras cocinas. El nombre Ana es por mi abuela y el logo lo tenía guardado en mis notas del celular por qué era su firma, de alguna forma tenía claro que lo haría algún día.
En Ana buscamos transmitir el uso del producto local, con mucha técnica, una cocina actual y sofisticada pero divertida. Para mí es un reflejo de quién soy, de los lugares donde he vivido y explorado, buscamos transmitir calidez, pero sorprender cuando llegas a la mesa y hablar un poco del entorno. Creo que con la globalización vinieron muchas oportunidades de ver y tener al alcance otros productos, pero me gusta pensar que limitar la creatividad a ciertas reglas como usar lo que te rodea hace que primero el concepto sea válido en donde lo apliques y segundo más interesante a nivel creativo.
¿Cómo es el producto de Guatemala? ¿Cuál te sorprendió?
Es increíble el mundo vegetal, también me hizo feliz tener el mar a dos horas: la calidad de los pescados es muy buena y la facilidad de tener un producto fresco de mar es algo que realmente me fascinó. En los vegetales he encontrado cosas como la flor de izote, el loroco, los anacates -chantarelles- que me han volado la cabeza. Grutas que no pensé que crecieran en Latinoamérica como el fingerlime (caviar ácido o lima de dedo), el jacote, el nance. Creo que sería difícil decir sólo un ingrediente. Incluso me he encontrado con productos como la guatila en Colombia que acá es conocida como guisquil y verlo desde otro ángulo ha sido parte de lo que me ha enseñado este país.

Fueron nombrados One To Watch 2025 y número 94 de LATAM por 50 Best, ¿lo esperaban? ¿Cómo recibieron la noticia?
Fue muy emocionante el reconocimiento, no lo esperábamos venir realmente ha sido una sorpresa muy linda pero siempre hemos creído que estos reconocimientos deben ser una consecuencia y no una finalidad, lo asumimos como una responsabilidad de seguir creciendo y trabajando con seriedad en cocina y servicio, sabemos que mucha gente vendrá al restaurante a ver por qué nos dieron esos reconocimientos y vivir una experiencia que esté a ese nivel.
Con estos premios bajo el brazo, ¿cuáles son los próximos desafíos?
Los desafíos son sostener una calidad igual o superior a la que tenemos actualmente, y seguir avanzando y madurando como concepto, entender los nuevos ritmos del restaurante y disfrutar de esta etapa.




























